Amable y refrescante | El Diario de Montreal

Con toda la panoplia de comediantes que se puede ver regularmente en Quebec, a veces es bueno probar lo que se hace en otros lugares. Anne Roumanoff aterrizó en el Théâtre Petit Champlain con un espectáculo humorístico, depurado, diversificado y muy ameno.

En Quebec, con motivo de ComediHa! Fest, el humorista francés ofreció, este martes, la primera de dos funciones de su espectáculo todo esta casi bien que lleva caminando desde 2020. Una velada sin sacralidad, sin vulgaridades y entregada con una mirada preciosa.

La tónica se marcó desde el principio cuando su voz, pregrabada, le pide al público que levante su teléfono y presione el botón de apagado.

“No en modo avión”, aclaró, antes de aparecer en el escenario con una camisa estampada, jeans, zapatos rojos y una sonrisa soberbia.

Después de una introducción en la que hizo referencia a COVID, Ucrania, la viruela del mono, Emmanuel Macron, el séptimo cumpleaños de Trudeau y ridiculizó la conspiración organizada por las élites internacionales, abordó el celibato de las mujeres en 50 años.

Hizo gracia cuando se lanzó a un “rap” sobre la libertad recuperada por estas mujeres, de las que ella forma parte, para luego manipular el aire. de El amor es un pájaro rebeldey opera carmen para definir, con nuevas palabras, a quienes buscan el amor en internet.

irina u olga

“Un hombre dice que es epicúreo en un sitio de citas, es un hombre alcohólico”, comentó.

Aclara que la frase cliché “Uno perdido, diez encontrados”, que siempre se lanza tras las rupturas, solo funciona con los kilos.

La comediante ofreció un segmento divertido cuando se transformó en clarividente al subir al escenario a Claude, un miembro de la audiencia. Un hermoso momento…

En la pequeña sala de espectáculos de Petit Champlain, el comediante de 56 años, originario de París, se siente totalmente a gusto. Lo sentimos cercano al público. Una proximidad que favorece la intimidad y la experiencia.

Los textos son de calidad y se mantienen unidos, como durante un segmento en el que hábilmente hace malabarismos con los nombres de frutas y verduras mientras piensa en encuentros románticos improbables en los supermercados.

Anne Roumanoff también tiene razón en un número donde aborda los problemas de comunicación entre un ordenador y una impresora que surgen en los malos momentos, como los cartuchos de tinta que siempre están vacíos cuando se necesitan. También ofrecerá una definición completamente nueva de la designación LGBT.

Al final de la actuación, ella alude al cuñado que quería ver llegar a su casa a una refugiada ucraniana llamada Irina. En cambio, tenía derecho a Olga, su abuela.

El humorista imagina lo que podría haber sido un encuentro entre Jean-Luc Mélenchon, de haber sido elegido, y Vladimir Poutine.

“Hubiera gritado y hubiera sido peligroso. Molesto, Vladimir Putin habría presionado el botón”, dijo.

Justin Trudeau, según Anne Roumanoff, se parece al presidente de la República francesa Emmanuel Macron.

“No hace nada, pero lo hace muy bien”, dijo, provocando una carcajada.

  • Anne Roumanoff participará, viernes y sábado, en las Galas ComediHa! Fest organizado por Michel Courtemanche y Anthony Kavanagh en el Capitole de Québec.

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