Seguramente está familiarizado con el DPE individual, ya que se ha vuelto esencial en los últimos años. de bienes inmuebles en términos de alquileres y transacciones. Este diagnóstico permite medir el rendimiento energético a nivel de vivienda con el fin de identificar posibles obras de renovación a realizar para reducir su consumo energético y sus emisiones de carbono.
Sin embargo, en copropiedad, una renovación energética eficiente pasa también y sobre todo por la renovación de la envolvente del edificio: “La energía más barata es la que no se consume”. Por tanto, el DPE colectivo evalúa la eficiencia energética del edificio y de todas las zonas comunes. Recomienda, si es necesario, otras obras de renovación en viviendas colectivas, como aislar el sótano, sustituir el sistema de calefacción colectiva, iluminar las zonas comunes (LED), cambiar las paredes de cristal, etc.
Realizado por un diagnosticador certificado, este DPE enumera alrededor de sesenta puntos de control y proporciona sistemáticamente la siguiente información:
- Descripción del estado inicial del edificio, sistemas de calefacción, producción de agua caliente sanitaria, ventilación, iluminación, etc.
- Una etiqueta energética y una etiqueta climática, que proporcionan información respectivamente sobre el consumo de energía y la cantidad de emisiones de carbono.
- Consumo energético global (consumo de energía primaria para calefacción, producción de agua caliente sanitaria, refrigeración y ventilación del edificio, expresado en kWh/m²/año).
- Recomendaciones de mejora y escenarios de trabajo para aspirar a un mejor rendimiento energético.

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