El caldero de Myanmar – espanol

La situación en Myanmar (también conocida como Birmania) se está desmoronando rápidamente. Hace dos meses, después de perder gravemente en las elecciones nacionales, los militares suspendieron el gobierno cuasi democrático del país y detuvieron a su líder electa, Aung San Suu Kyi. Las esperanzas de que el golpe se revirtiera pacíficamente se han desvanecido, y la junta ahora está utilizando la violencia para reprimir a la oposición. Más sanciones occidentales podrían no cambiar la opinión de los generales, especialmente si Rusia y China los arman y los suministran, pero la solidaridad con los manifestantes es una declaración sobre los valores estadounidenses.

La representante comercial de Estados Unidos, Katherine Tai, anunció el lunes que la administración “suspenderá todo compromiso comercial de Estados Unidos con Birmania” y condenó enérgicamente “la brutal violencia de las fuerzas de seguridad birmanas contra la población civil”. Según los informes, la violencia incluye un asalto el domingo en el funeral de un manifestante asesinado el sábado. Según los informes, más de 100 personas murieron el sábado en protestas en todo el país cuando los militares desplegaron munición real. Eso se sumó a los 300 que ya habían sido asesinados en las semanas transcurridas desde que los generales tomaron el poder.

La situación impredecible podría agitar la geopolítica en Asia. China, el vecino más poderoso de Myanmar, se ha mostrado reacio a condenar la represión, y las fábricas chinas en Myanmar fueron atacadas a principios de este mes.

Otras potencias también están compitiendo para sacar ventaja. Un alto funcionario de defensa ruso se reunió recientemente con el principal general de Myanmar. India, que quiere equilibrar la influencia china, también se niega a condenar enérgicamente a la junta. Un país diverso de mayoría budista, la inestabilidad de Myanmar también podría conducir a más luchas étnicas, y Reuters informó el lunes que Tailandia “se está preparando para una posible avalancha de refugiados” a lo largo de la frontera.

La influencia económica occidental en Myanmar es limitada, con el 84% de las importaciones del país provenientes de las regiones de Asia Oriental y el Pacífico. China quiere sobre todo mantener su acceso a través del país al Océano Índico. Se necesitará una hábil diplomacia por parte de la Administración Biden para salvaguardar los intereses de Estados Unidos y sus aliados mientras el caldero de Myanmar arde más. Mientras tanto, Estados Unidos tiene razón al apoyar a los manifestantes por la democracia que arriesgan sus vidas.

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