El jefe de la ONU se dirige a Odesa, enfrentando límites de influencia sobre la guerra en Ucrania

Algunos de los esfuerzos más efectivos para castigar a Rusia se han producido en forma de duras sanciones económicas impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea, pero se dieron fuera del Consejo de Seguridad, la estructura dentro de la ONU que tiene el poder de imponer sanciones.

Si bien la guerra ha dejado al descubierto los límites de la capacidad de la ONU para resolver conflictos globales, también ha mostrado el papel humanitario vital de la organización, brindando ayuda, alimentos y atención médica a millones de refugiados ucranianos. El propio Guterres se desempeñó como Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados desde junio de 2005 hasta diciembre de 2015, y asumió el cargo de secretario general en 2017.

El conflicto de Ucrania ha desatado un devastador número de víctimas humanitarias. Incontables miles de civiles han muerto, millones están desplazados internamente y más de seis millones ahora viven fuera del país, en lo que la ONU ha llamado la crisis de refugiados de más rápido crecimiento desde la Segunda Guerra Mundial. El hecho de que Rusia tenga como objetivo a los civiles y el trato que da a los combatientes enemigos capturados también ha dado lugar a acusaciones de crímenes de guerra.

Pero Rusia tiene poder de veto en el Consejo de Seguridad, robándole la capacidad de aprobar resoluciones legalmente vinculantes que responsabilicen a Moscú. Y Rusia tiene un poderoso aliado, con veto propio, en el consejo: China.

La guerra de Ucrania no es el primer conflicto en el que el Consejo de Seguridad se ha vuelto impotente debido a los objetivos contrapuestos de sus cinco miembros permanentes con derecho a veto: Rusia, China, Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia.

Entre los fracasos recientes más llamativos del consejo está la guerra civil de años en Siria, en la que Rusia bloqueó la acción definitiva. Las alianzas de China y Rusia impidieron que el Consejo de Seguridad actuara agresivamente para contrarrestar las atrocidades cometidas contra el grupo étnico rohingya en Myanmar. Corea del Norte, a la que también protege China, ha ignorado repetidamente las prohibiciones de la ONU contra la realización de pruebas nucleares.

Los casos en los que el consejo pudo actuar incluyen la imposición de dolorosas sanciones a Irán por su programa nuclear. El consejo también autorizó la intervención militar en apoyo de los rebeldes libios en 2011, a pesar de la renuencia de Rusia, pero el asesinato del dictador libio, Muammar Qaddafi, reforzó las sospechas rusas sobre la organización.

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