La OEA admite culpabilidad en la destrucción de Haití

Para asombro de quienes han estado observando y estudiando la situación haitiana durante los últimos 20 años y más, la Organización de Estados Americanos (OEA) emitió un comunicado el lunes admitiendo, finalmente, que la comunidad internacional fue responsable de la crisis que asola Haití hoy.

“La crisis institucional que vive Haití en este momento es resultado directo de las acciones de las fuerzas endógenas del país y de la comunidad internacional”, se lee en el primer párrafo del comunicado de la Secretaría General de la organización. Luego, descartando por completo la idea de esas “fuerzas endógenas”, aquí está el segundo párrafo: “Los últimos 20 años de presencia de la comunidad internacional en Haití han significado uno de los peores y más claros fracasos implementados y ejecutados en el marco de cualquier cooperación internacional. .”

Si alguna vez una confesión debe conducir a un castigo severo, esta debería. Ni siquiera sabemos cómo castigar tan grave abandono del deber y la humanidad. Los juicios de Nuremberg vienen a la mente cuando se considera a todos los haitianos que han muerto como resultado de la violencia a manos de pandillas, en aguas turbulentas tratando de escapar, y por falta de vivienda, saneamiento y atención médica, todo a menudo prometido pero nunca entregado por la comunidad internacional. Pero este documento extraño y sin precedentes, con su confesión aparentemente plena, termina con una nota amarga, señalando que precisamente porque la comunidad internacional ha destruido a Haití, volviéndolo ingobernable y su violencia más allá de su capacidad “endógena” de detener, la comunidad internacional solo la comunidad puede solucionarlo.

El apartado final comienza con esta lúgubre valoración del Haití que ha construido la comunidad internacional: “La sociedad haitiana es muy vulnerable y polarizada. Sus instituciones son débiles, sus organizaciones son débiles y hay que trazar el camino para construirlas desde cero, o incluso desde menos de cero”. No olvidemos que apenas unos párrafos antes la OEA sostuvo que esta crisis es resultado directo de acciones de la comunidad internacional, entre otros. Luego, el grupo sugiere que la salida debe incluir un diálogo que incluya “todas las fuerzas políticas que posiblemente se puedan unir”, un “proceso electoral justo y transparente” confiable y “un proceso de seguridad institucional para el país”. Sus recomendaciones requieren, afirma, “la cooperación de la comunidad internacional, obviamente en todo lo que se refiere a los recursos necesarios, ya sean financieros, humanos o materiales”. Mi locución favorita, en toda esta grandilocuencia es “obviamente en todo”.

Traducido de la alta retórica de la política internacional a, digamos, el lenguaje de la crisis familiar, diría: “Papá siempre ha usado su dinero, su poder físico y su posición en la comunidad para controlarte y abusar de ti. Ha hecho añicos tu confianza en ti mismo, te ha violado regularmente y te ha robado todo lo que podrías ganar o llamar tuyo. También ha alentado a los matones de tu vecindario a hacerte daño. Te has derrumbado completamente por el abuso repetido. Así que ahora, para sanar, por favor deja que papá entre completamente en tu vida una vez más (como si alguna vez se hubiera ido), y usa su dinero, poder y posición en la comunidad para controlarte y abusar de ti nuevamente. Entonces todo estará bien”.

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