Líneas de falla de Yemen – The Washington Post

Los funcionarios sauditas, que comenzaron una campaña de bombardeos en Yemen en 2015, dicen que están ansiosos por encontrar una salida a la guerra, que es costosa y perjudicial para la reputación internacional del reino. Su principal aliado en la guerra, los Emiratos Árabes Unidos, comenzó a salir del conflicto en 2019. Y a principios de 2021, el presidente estadounidense Joe Biden anunció el fin del apoyo estadounidense a las operaciones ofensivas saudíes en Yemen. Eso siguió a la decisión de detener la venta de tecnología de bombas inteligentes al reino, cuya campaña en Yemen ha sido ampliamente criticada por afectar de manera desproporcionada a los civiles. Los hutíes, que han sido acusados ​​de lo mismo, han intensificado sus ataques dentro de Arabia Saudita, que limita con Yemen al norte, lanzando misiles balísticos y drones cargados de explosivos que, según el reino, son suministrados por Irán. Militarmente, los hutíes controlan la capital de Saná y otros territorios en el noroeste del país. Al este de Saná, están luchando contra las fuerzas gubernamentales por la provincia de Marib, rica en petróleo y gas. En el sur desestabilizado, el gobierno tiene una sede en la ciudad de Adén, pero la ciudad está controlada por un grupo separatista del sur. La violencia ha devastado a los yemeníes comunes, quienes dicen que entre los ataques aéreos, el colapso económico y el hambre creciente, la vida se ha vuelto casi insoportable. Las Naciones Unidas estiman que 233.000 personas han muerto en la guerra y millones han sido desplazadas. En marzo, los manifestantes irrumpieron en el palacio presidencial en Adén, exigiendo la entrega de servicios básicos como electricidad.

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El conflicto tiene sus raíces en las quejas de los combatientes hutíes por la marginación de su comunidad. Los hutíes son miembros de la rama Zaidi del Islam chiíta a la que pertenece aproximadamente el 25% de la población de Yemen. Después de que Yemen del Norte y Yemen del Sur se unificaron en 1990, los hutíes lucharon contra varias rebeliones infructuosas. En 2011, una revuelta de la Primavera Árabe obligó al gobernante del país, Ali Abdullah Saleh, a dimitir después de tres décadas en el poder. Bajo un acuerdo de transición respaldado por Estados Unidos y Arabia Saudita, el presidente Abd Rabbuh Mansur Hadi lo reemplazó, y las conversaciones respaldadas por la ONU sentaron las bases para una convención constitucional y nuevas elecciones. Los hutíes, sin embargo, rechazaron un plan de federación que surgió de esas discusiones. En 2014, el gobierno recortó los subsidios al combustible bajo la presión del Fondo Monetario Internacional, lo que provocó protestas, y los hutíes desalojaron al gobierno de Hadi. Yemen no tenía una fuerte tradición de sectarismo chiíta-sunita, pero las potencias externas eligieron bandos en ese sentido, con Irán de mayoría chiita ayudando a los hutíes y Arabia Saudita de mayoría sunita apoyando a Hadi, que huyó a Arabia Saudita. Yemen no es un importante productor de petróleo, pero su ubicación en un punto de estrangulamiento para el transporte marítimo internacional lo hace importante para el comercio mundial de energía.

Los funcionarios saudíes justifican su intervención como necesaria para contener la agresión de Irán y proteger al reino de los ataques de los hutíes, así como del riesgo de seguridad de un estado fallido en su frontera. Algunos analistas dicen que si bien los hutíes reciben ayuda y armas de Irán, tienen sus propios intereses y objetivos, y que la escalada de la guerra solo los ha acercado a Irán. Bajo Biden, Estados Unidos eliminó su anterior designación de los hutíes como organización terrorista, lo que frustra a Arabia Saudita. Los funcionarios estadounidenses reconocieron que el grupo había sido responsable de ataques contra civiles y el secuestro de estadounidenses, pero dijeron que la revocación era necesaria para garantizar que las políticas estadounidenses no interfieran con la prestación de asistencia a Yemen.

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• El International Crisis Group tiene una amplia cobertura de la crisis de Yemen.

• Una toma rápida de Bloomberg sobre Mohammed bin Salman, el príncipe heredero saudí considerado el motor de la intervención en Yemen.

• Un informe del Servicio de Investigación del Congreso “Yemen: Guerra civil e intervención regional”.

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