La última sesión de entrenamientos libres del Gran Premio de España en Madrid se detuvo dos veces por accidentes que dejaron en evidencia los riesgos del nuevo circuito urbano. Lewis Hamilton, ahora piloto de Ferrari, y Oliver Bearman, de Haas, chocaron en distintos puntos del trazado, lo que obligó a interrumpir la práctica durante largos minutos para reparar las barreras y alteró la preparación de los equipos.
El accidente más serio fue el de Hamilton, que perdió el control en la última curva y dañó el alerón delantero. Aunque Ferrari le pidió que detuviera el coche, intentó volver a boxes, pero tuvo que abandonar el monoplaza en pista. Los comisarios decidieron parar el cronómetro para que los pilotos pudieran aprovechar el tiempo restante una vez reparadas las protecciones, una medida poco habitual en la Fórmula 1.
La sesión de entrenamientos libres fue interrumpida dos veces por banderas rojas, algo poco común en la Fórmula 1 moderna.
La reanudación apenas duró quince minutos. Andrea Kimi Antonelli fue el más rápido, seguido de Charles Leclerc por 0,166 segundos. Lando Norris y Oscar Piastri, de McLaren, terminaron tercero y cuarto, con Max Verstappen y George Russell detrás. La sesión volvió a terminar antes de tiempo cuando Bearman perdió el control de su Haas en la curva 10 y chocó contra las barreras, provocando otra bandera roja y el cierre anticipado de la práctica.
Hamilton, que había marcado su mejor vuelta al principio, acabó noveno. En los garajes de Ferrari y Haas, la actividad fue frenética: ambos equipos trabajan a toda prisa para reparar los coches antes de la clasificación. Alex Albon tampoco salió a pista en el tramo final, lo que apunta a posibles problemas técnicos en su Williams.
Estos incidentes no sorprendieron a todos. George Russell, compañero de Hamilton en Mercedes, ya había advertido que el circuito de Madrid era "de muy alto riesgo". La combinación de curvas rápidas y zonas estrechas parece haberle dado la razón: dos accidentes graves en una sola sesión no son habituales en la Fórmula 1 actual. Además, Lance Stroll (Aston Martin) saldrá desde el fondo de la parrilla tras superar el límite de componentes permitidos en su motor al montar una nueva unidad.
El nuevo circuito urbano de Madrid ha sido objeto de escrutinio por parte de los equipos y la prensa española, ya que las zonas de escape y la proximidad de los muros han generado preocupación sobre la seguridad. Los incidentes de Hamilton y Bearman han servido como una primera prueba real para la configuración del trazado.
La jornada deja poco margen para el error y obliga a los ingenieros a tomar decisiones rápidas. Antonelli parte como favorito para la pole tras su rendimiento en las últimas sesiones, pero la incertidumbre sobre el estado de los coches accidentados y la adaptación al nuevo circuito añade tensión a la clasificación. El Gran Premio de España en Madrid, lejos de ser una transición tranquila, se ha convertido en una prueba para pilotos, equipos y organizadores. La gestión de los riesgos y la capacidad de reacción serán claves en el resto del fin de semana.
Según El País, la Federación Española de Automovilismo y los organizadores han iniciado una revisión de las barreras de seguridad tras los incidentes, en coordinación con la FIA y el Ayuntamiento de Madrid.