Cultura

Alejandro Amenábar y la infancia que marcó su destino en el cine

Alejandro Amenábar y la infancia que marcó su destino en el cine Español.News © espanol.news
Alejandro Amenábar y la infancia que marcó su destino en el cine © espanol.news
Alejandro Amenábar no fue el típico niño de la tele ni el favorito para una carrera artística. Su historia familiar, marcada por el exilio y una infancia entre Parla y un camping, explica mucho más de su éxito que cualquier manual de cine. Así empezó todo.

El nombre de Alejandro Amenábar suena a éxito en el cine español. Pero detrás de cada premio y cada estreno hay una historia poco conocida. El director de ‘Mar adentro’ y ‘Tesis’ no creció entre cámaras ni soñó desde pequeño con Hollywood. Su infancia fue otra cosa: una huida forzada de Chile, una vida provisional en un camping y una educación lejos del glamour del cine.

Todo empezó con un giro que cambió el rumbo de la familia. Josefina Cantos, madre de Alejandro, se instaló en Chile en los años 60 y allí conoció a Hugo Ricardo Amenábar. Allí nacieron sus dos hijos. Pero el golpe de Estado de Pinochet en 1973 lo trastocó todo. Los Amenábar tuvieron que dejarlo todo atrás. Alejandro tenía solo un año y medio cuando llegó a España, según contó en una entrevista. Llegaron “prácticamente con lo puesto” y durante un tiempo vivieron en una caravana en un camping, antes de instalarse en las afueras de Madrid. Medios como ABC y La Razón han confirmado que la familia llegó a España apenas dos semanas antes del golpe militar. Primero se establecieron en Parla y luego en Paracuellos del Jarama. Esa mudanza marcó la infancia del futuro cineasta.

En su infancia en España, Amenábar apenas veía televisión y prefería sumergirse en libros y cómics, lo que influyó en su posterior visión creativa.

ABC

Amenábar no era el niño pegado a la tele. Recuerda su infancia en Parla con la pantalla casi apagada. “Yo no hacía vida de barrio, vivía en casa, veía muy poca televisión”, contó en el pódcast ‘Dos por cuatro’. Su refugio eran los libros de segunda mano que buscaba en la Cuesta de Moyano. Esas ilustraciones viejas acabarían inspirando los títulos de crédito de ‘Los otros’. Según la prensa española, su interés por el cine nació más de la lectura y la imaginación que de la cultura audiovisual tradicional.

Hubo una excepción: ‘Mazinger Z’. Amenábar admite que la serie le impactó, aunque veía poca televisión. Otro recuerdo fuerte es ‘Marco’, la serie de animación sobre un niño que cruza medio mundo para buscar a su madre. El drama era tan grande que, al ver a sus hijos llorar frente a la pantalla, Josefina decidió prohibirles seguir viéndola. Esa prohibición no lo alejó del audiovisual. Al contrario, lo llevó a descubrir el cine en casa de unos vecinos: “En su casa caté el cine prohibido de mi infancia”, ha contado el director.

El colegio tampoco fue lo habitual. Aunque sus padres no eran religiosos, lo apuntaron a los escolapios de Getafe. Su contacto con el mundo femenino se limitaba al círculo de amigas de su madre, mujeres modernas de Malasaña con las que se podía hablar de todo. Más tarde, la familia se mudó a Paracuellos del Jarama. Alejandro pasó por un internado y luego por un instituto mixto, donde por fin empezó a descubrir el cine en salas y a enamorarse del oficio.

La trayectoria de Amenábar ha sido reconocida en festivales internacionales como el de San Sebastián, donde se destaca su capacidad para transformar vivencias personales en relatos universales. Su historia familiar y el contexto político de su infancia han sido objeto de análisis en medios como El País y en informes de la Agencia EFE.

Festival de San SebastiánInstitución cinematográfica

El gran disgusto llegó cuando anunció en casa que quería estudiar Imagen y Sonido. Sus padres preferían Derecho, pero Amenábar ya tenía claro su camino: “Da igual si tengo que hacer un culebrón o radio”, decía en el pódcast. Pero la carrera le resultó demasiado teórica y la dejó antes de acabar. En la universidad sí encontró a Mateo Gil, su futuro coguionista, y el impulso para rodar ‘Tesis’.

Amenábar no fue un niño prodigio ni un joven obsesionado con la fama. Fue alguien que, tras una infancia marcada por el exilio y la adaptación, supo convertir la distancia y la prohibición en motor creativo. Mientras otros buscaban referentes en la televisión, él los encontraba en libros viejos y en historias que se colaban por la rendija de una prohibición materna. Así nació una mirada única, capaz de convertir la experiencia personal en cine universal.

En un mundo donde las trayectorias de los grandes nombres del cine suelen estar rodeadas de mitos y relatos de vocación precoz, la de Amenábar destaca por su autenticidad y por la fuerza de una infancia vivida a contracorriente. No es casualidad que su primera película, ‘Tesis’, naciera en los pasillos sombríos de la Universidad Complutense, ni que su cine esté atravesado por la memoria y la búsqueda de sentido. El análisis de ABC muestra que, en el fondo, las raíces de Amenábar explican mucho más de su éxito que cualquier manual de guion. Esa mezcla de exilio, libros y prohibiciones sigue alimentando su cine, tres décadas después de aquel debut que cambió el panorama español.

Elena Serrano Español.News
Redacción de España

Elena Serrano

Elena Serrano es periodista especializada en estilo de vida, cultura popular y vida cotidiana en España. Ha trabajado con Estilo Hoy y Gala España, publicando contenidos que combinan entretenimiento con información práctica.