El sur de Francia enfrenta una nueva ola de calor con máximas superiores a 40°C. El riesgo de incendios se mantiene muy alto y ya hay miles de evacuados. Se prevé otra canícula la próxima semana.
El sur de Francia permanece bajo alerta por una ola de calor que ha elevado las temperaturas hasta niveles extremos y ha obligado a evacuar a más de 20.000 personas en varias zonas. Las autoridades han activado la alerta amarilla en 18 departamentos, mientras el riesgo de incendios sigue siendo crítico, especialmente en el sureste, donde el mistral y el viento de oeste complican la situación.
Durante la jornada del jueves, se registraron temperaturas inusualmente altas en localidades como Argeliers y Les Mayons, ambas con 39,5°C, y en Céret, con 39,1°C. En el departamento de Gironde, los incendios fuera de control han arrasado más de 3.000 hectáreas cerca de Saumos y Lège-Car-Ferret, forzando la evacuación masiva de residentes. En el Var, cerca de Cogolin, también se ha producido una fuerte reactivación de los fuegos.
Para el viernes, las previsiones apuntan a un aumento de la intensidad del calor en el suroeste, donde se esperan máximas de entre 36 y 39°C, con picos que podrían superar los 40°C en algunos puntos. En el sureste, las temperaturas oscilarán entre 34 y 37°C. Además, se anticipa una degradación tormentosa para el sábado en una amplia zona del sudeste, lo que podría derivar en nuevas alertas meteorológicas.
La lista de departamentos afectados incluye Alpes-Maritimes, Ariège, Aude, Bouches-du-Rhône, Corse-du-Sud, Haute-Corse, Gard, Haute-Garonne, Gers, Gironde, Hérault, Lot-et-Garonne, Hautes-Pyrénées, Pyrénées-Orientales, Tarn, Tarn-et-Garonne, Var y Vaucluse. Según las autoridades, la situación podría agravarse la próxima semana, ya que se prevé la llegada de una cuarta ola de calor a nivel nacional.
El fenómeno de las olas de calor en Francia se ha intensificado en los últimos años, con récords de temperatura y un aumento de los episodios de incendios forestales. Las altas temperaturas no solo afectan a la salud pública, sino que también incrementan la presión sobre los servicios de emergencia y la gestión de recursos hídricos. En 2022 y 2023, Francia vivió veranos marcados por episodios similares, lo que ha llevado a reforzar los protocolos de prevención y respuesta ante emergencias climáticas. La persistencia de estas condiciones extremas subraya la importancia de las medidas de adaptación y la vigilancia constante en las regiones más expuestas.