Álex Baena, protagonista en el Mundial 2026, vive un momento de máxima exposición. Su reciente ruptura con Alexandra Jiménez y el apoyo incondicional de su madre y hermanos revelan el lado más íntimo del futbolista.
Álex Baena se ha convertido en uno de los nombres más comentados del momento, no solo por su brillante actuación con la selección española en el Mundial 2026, sino también por los giros inesperados en su vida personal. El centrocampista del Atlético de Madrid, que ya era conocido en el mundo del fútbol, ha visto cómo su perfil mediático se dispara tras marcar el gol decisivo ante Uruguay en la fase de grupos. Pero, más allá del terreno de juego, la atención se centra ahora en su entorno más cercano y en los cambios que han marcado su esfera sentimental y familiar.
Una ruptura que no pasó desapercibida
El interés por la vida privada de Álex Baena ha crecido a la par que su protagonismo en la Roja. En el centro de todas las miradas, su relación con Alexandra Jiménez, periodista madrileña de 26 años especializada en moda y belleza, ha sido uno de los temas más comentados en los últimos meses. La pareja, que comenzó a ser relacionada sentimentalmente en 2024, había despertado rumores de distanciamiento y reconciliación. Sin embargo, la confirmación de su ruptura llegó recientemente, cuando la propia Alexandra Jiménez comunicó que ambos han decidido poner fin a su historia en buenos términos. La ausencia de gestos públicos de apoyo durante el Mundial no pasó inadvertida para los seguidores, y fue el periodista Javier de Hoyos quien desveló la noticia tras hablar directamente con la periodista. Según sus palabras, el cariño y el respeto entre ambos permanecen, pero cada uno sigue ahora su camino.
El apoyo inquebrantable de su madre
En medio de este momento de exposición, la figura de Sara Rodríguez, madre de Álex Baena, ha cobrado especial relevancia. El propio futbolista ha compartido en varias ocasiones el vínculo tan fuerte que le une a su madre, quien ha sido su mayor apoyo desde los inicios de su carrera. Cuando apenas tenía once años, Baena se separó de su familia para incorporarse a las filas del Villarreal, una decisión que marcó tanto a él como a su madre. Las conversaciones diarias y la preocupación constante de Sara Rodríguez han sido un pilar fundamental en la trayectoria del jugador, que nunca ha ocultado la importancia de su familia en los momentos más difíciles. La propia Sara ha reconocido en entrevistas que dudó sobre si estaba tomando la decisión correcta al dejar que su hijo se marchara tan joven, pero el tiempo ha demostrado el peso de ese sacrificio.
Una familia numerosa y unida
El entorno familiar de Álex Baena es otro de los aspectos que ha despertado curiosidad. El futbolista forma parte de una familia numerosa, siendo el segundo de cinco hermanos. Su hermano mayor, Miquel Baena, trabaja como fisioterapeuta deportivo y colabora estrechamente con Álex en el campus de tecnificación infantil que el jugador fundó en Roquetas de Mar. Nuria, la hermana mediana, se dedica a la docencia en educación primaria, mientras que las más pequeñas, Yaiza y Martina, completan el núcleo familiar. Las apariciones de Baena junto a sus hermanas, especialmente con la benjamina, han sido esporádicas pero siempre reflejan la cercanía y el cariño que existe entre ellos. Esta dinámica familiar recuerda a otras historias de figuras públicas que, como Joaquín Torres y su entorno, han visto cómo los lazos familiares se convierten en parte del relato mediático.
Un ascenso profesional imparable
Más allá de su vida personal, la carrera de Álex Baena sigue sumando hitos. Nacido en Roquetas de Mar (Almería) el 20 de julio de 2001, el centrocampista ha sido pieza clave en el ascenso del Girona a Primera División y en la clasificación del Villarreal para la Champions League. En la temporada 2023-2024, se consolidó como máximo asistente de la liga española y, antes de fichar por el Atlético de Madrid, celebró el título de la Eurocopa 2024 y la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de París. Ahora, con 24 años, Baena afronta una etapa de máxima visibilidad, donde su vida fuera del campo despierta tanto interés como sus logros deportivos.
Como señala Divinity, la historia de Álex Baena es la de un joven que, pese a la presión y la fama, mantiene intactos los lazos con su familia y afronta los cambios sentimentales con discreción y madurez. Un perfil que, en plena vorágine mediática, sigue generando titulares y alimentando la conversación pública.