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Ana Brnabic vive con su pareja, pero Serbia no reconoce su familia

Ana Brnabic vive con su pareja, pero Serbia no reconoce su familia Español.News © espanol.news
Ana Brnabic vive con su pareja, pero Serbia no reconoce su familia © espanol.news
Ana Brnabic, presidenta interina de Serbia, cría a su hijo junto a su pareja médica, pero la legislación solo reconoce a una madre. Su vida privada y su papel político exponen los límites legales y sociales del país.

En Belgrado, Ana Brnabic comparte una villa histórica con su pareja y su hijo. Ni el cargo más alto del país ni el entorno de lujo han cambiado un hecho básico: la ley serbia sigue sin reconocer su familia. La presidenta interina, lesbiana visible en la política balcánica, vive una maternidad compartida que la legislación ignora. Su vida privada se ha convertido en un punto de fricción para la política local.

Desde 2017, cuando asumió el Gobierno como primera persona abiertamente homosexual en ese puesto, Brnabic ha estado bajo el foco. Sus adversarios la apodaron "ficus" por su cercanía a Aleksandar Vucic, insinuando que el poder real seguía en otras manos. Ni las bromas ni los ataques la han apartado del círculo de confianza de Vucic, con quien lleva una década trabajando estrechamente.

En septiembre de 2026, Ana Brnabic asumió como presidenta interina de Serbia tras la dimisión de Aleksandar Vucic, convirtiéndose en la primera mujer abiertamente lesbiana en liderar un Estado balcánico.

Una residencia con pasado político

Brnabic vive en la villa que ocupó Jovanka Broz, viuda de Tito. El edificio, tras años de abandono y reformas costosas, se convirtió en residencia oficial por una modificación normativa firmada por la propia Brnabic al final de su primer Gobierno. El traslado generó polémica política y jurídica. Cuando dejó la jefatura del Gobierno y pasó a la presidencia del Parlamento en marzo de 2024, la normativa volvió a cambiar para que pudiera seguir allí.

La villa, con 750 metros cuadrados y un pasado de deterioro, se ha transformado en símbolo de una Serbia que aparenta modernidad pero sigue atada a viejas resistencias. La controversia sobre la residencia muestra cómo cada movimiento de Brnabic se examina al detalle, tanto por rivales como por quienes esperan avances en derechos civiles. El coste exacto de la reforma nunca se ha confirmado oficialmente. La legalidad de su uso como residencia tras su paso al Parlamento sigue en debate en medios serbios.

Maternidad sin reconocimiento legal

El punto más sensible de su vida privada es la situación legal de su hijo Igor, de siete años. Brnabic y su pareja, la médica Milica Djurdjic, lo crían juntas desde su nacimiento en febrero de 2019, pero solo Djurdjic figura como madre ante la ley. Serbia reserva el matrimonio y la adopción conjunta a parejas heterosexuales. Brnabic ejerce una maternidad de hecho, pero no de derecho. La Constitución define el matrimonio como unión entre hombre y mujer, bloqueando cualquier reconocimiento pleno de parejas del mismo sexo sin reforma constitucional. Esta excepción mediática ha generado críticas incluso dentro del activismo LGBT, que le reprocha su posición privilegiada mientras la mayoría sigue sin derechos básicos.

Brnabic ha defendido en público que mejorar salarios y empleo haría a Serbia más tolerante. Su caso personal muestra que el cambio legal sigue lejos. En siete años como primera ministra, no logró sacar adelante una ley de uniones civiles para parejas del mismo sexo. Organizaciones de derechos humanos han señalado la falta de avances en protección de personas LGBTQ+ y transgénero. La paradoja es clara: la presidenta interina no puede casarse con su pareja ni ser reconocida legalmente como madre de su hijo.

En Serbia, los matrimonios y adopciones por parte de parejas del mismo sexo están prohibidos, y no existe un mecanismo legal de unión civil, lo que deja a muchas familias sin protección jurídica básica.

Agencia EFE

Un ascenso fuera de lo común

La carrera de Brnabic rompe moldes en la política serbia. Se formó en Estados Unidos y Reino Unido durante los años de aislamiento y bombardeos. Regresó a Serbia en 2016 para ser ministra de Administración Pública. Vucic, al presentarla, insistió en que su orientación sexual no era relevante, aunque su presencia ayudaba a proyectar una imagen moderna ante Bruselas y Washington.

Brnabic participó en el Orgullo de Belgrado, en una ciudad con antecedentes de violencia homófoba. La marcha se celebró sin incidentes, bajo fuerte vigilancia policial, y junto a ella estuvo el entonces alcalde Sinisa Mali, otro aliado de Vucic. Su llegada a la jefatura del Gobierno en 2017 no frenó los ataques homófobos, incluso desde sectores cercanos al poder, que reclamaban un "padre de familia" para el cargo. Ahora, Serbia tiene una "madre en funciones" mientras Vucic prepara su regreso tras las elecciones legislativas del 25 de octubre.

Privado y público, sin separación

La vida de Ana Brnabic muestra cómo lo personal y lo político se cruzan en la esfera pública. Su caso expone los límites de la tolerancia institucional y la distancia entre la imagen internacional que Serbia quiere proyectar y la realidad legal de sus ciudadanos. En un país marcado por tensiones y cambios abruptos, Brnabic representa avance y estancamiento a la vez.

En el panorama mediático español, donde los gestos privados de los líderes suelen atraer atención, la situación de Brnabic recuerda a otros relatos de distancia y contradicción en la vida pública, como el análisis reciente sobre Mariano Rajoy y su familia. En ambos casos, la esfera privada se convierte en debate nacional, aunque los contextos y consecuencias sean distintos.

La paradoja de Ana Brnabic es la de una líder que, pese a ocupar la cima del poder, sigue chocando con los límites legales y sociales de su país. Su historia revela las contradicciones de Serbia y deja abiertas preguntas incómodas sobre el ritmo real del cambio en sociedades que buscan modernidad sin soltar sus viejas reglas.

Elena Serrano Español.News
Redacción de España

Elena Serrano

Elena Serrano es periodista especializada en estilo de vida, cultura popular y vida cotidiana en España. Ha trabajado con Estilo Hoy y Gala España, publicando contenidos que combinan entretenimiento con información práctica.