Las autoridades catalanas asumirán el control de los pagos a jóvenes extutelados. A partir de 2027, la Generalitat gestionará directamente las ayudas para los extutelados. Dos organizaciones que previamente se encargaban del servicio están bajo investigación anticorrupción. La medida está vinculada a un cambio en el sistema de control.
En Cataluña, a partir del 1 de enero de 2027, los pagos y el acompañamiento para jóvenes extutelados —antiguos tutelados del sistema de protección— pasarán a ser gestionados directamente por la Generalitat. Así lo anunció Mònica Martínez Bravo, responsable del departamento de derechos sociales e inclusión. Hasta ahora, el servicio estaba en manos de la unión Fundación Mercè Fontanilles y Fundación Resilis, entidades que actualmente están siendo investigadas por la Oficina Antifraude de Cataluña debido a sospechas de irregularidades.
La causa de los cambios no solo fueron las reformas internas, sino también una investigación iniciada tras la denuncia de un pedagogo social. El foco está en posibles “plazas fantasma” en los centros: se trata de cupos ficticios para jóvenes que ya no estaban bajo tutela de la DGAIA, pero seguían figurando en el sistema. Esto generó dudas sobre la transparencia en el uso de fondos y la eficacia de los controles.
Cambios en el sistema de pagos
Martínez Bravo subrayó que ahora el acompañamiento y la supervisión de los pagos a extutelados ya no requieren de contratistas externos. Según explicó, el proceso es ya casi totalmente automatizado: los pagos se tramitan a partir de datos administrativos y el control manual ha dejado de ser relevante. Desde 2027, todas las tareas serán asumidas por el personal del departamento y el contrato con los operadores actuales finalizará el 31 de diciembre de 2026.
Reacciones y consecuencias
En la sesión de la comisión parlamentaria que investiga la actividad de la DGAIA, la directora del departamento afirmó que en los últimos años se han resuelto los problemas clave heredados de las anteriores administraciones. Destacó que el sistema estaba sobrecargado y sufría de fallos de gestión, pero que ahora se han subsanado las principales deficiencias. La gestión directa debería aumentar la transparencia y reducir los riesgos de abusos.
Contexto y otras investigaciones
Las dudas sobre la transparencia y el control en los servicios sociales de Cataluña no son un caso aislado. En otras regiones de España también se registran situaciones en las que organismos públicos o privados quedan bajo la lupa anticorrupción. Por ejemplo, recientemente en Navarra, las autoridades interceptaron un cargamento sospechoso con una serpiente viva, lo que dio pie a una investigación aparte y a un debate sobre el papel de las empresas postales en el control de los envíos — detalles de este caso provocaron una amplia repercusión.