El canal artificial más ambicioso de Ceará ya transporta agua a lo largo de 100 kilómetros y promete abastecer a millones. La obra, clave para el noreste de Brasil, pospone su entrega total a 2027 tras nuevos retrasos y ajustes técnicos.
El Cinturão das Águas do Ceará, la mayor infraestructura hidráulica en marcha en el noreste de Brasil, ya permite que el agua recorra 100 de sus 145 kilómetros previstos. El proyecto, iniciado en 2013 para combatir la sequía crónica en el interior de Ceará, ha alcanzado el 92% de ejecución y pospone su entrega final a 2027, un año más tarde de lo anunciado previamente.
El canal, conocido como “río artificial”, conecta la presa de Jati con las cabeceras del río Cariús y aprovecha la pendiente natural del terreno para transportar agua sin necesidad de bombeo. Esta red combina canales abiertos, túneles y sifones, y está diseñada para mover hasta 30 metros cúbicos por segundo, lo que equivale a 30.000 litros cada segundo. De los cinco lotes en que se divide la obra, tres ya están terminados y el cuarto avanza hacia su cierre, según datos oficiales.
La importancia del Cinturão das Águas radica en su capacidad para redistribuir el agua del río São Francisco hacia sistemas fluviales y embalses estratégicos de Ceará, como el de Castanhão, fundamental para el suministro de la región metropolitana de Fortaleza. El canal también reforzará la disponibilidad hídrica en zonas como Cariri y Alto Jaguaribe, donde la sequía ha sido históricamente devastadora.
Las previsiones más recientes estiman que cerca de cinco millones de personas se beneficiarán directamente de esta infraestructura. Sin embargo, el tramo actual representa solo una parte de la planificación total, que contempla una red de 1.300 kilómetros y la cobertura de hasta el 80% del territorio de Ceará para el año 2040. Todo el sistema está pensado para funcionar principalmente por gravedad, minimizando el consumo energético y los costes de operación.
El coste acumulado del proyecto ronda los 2.300 millones de reales. A pesar de los avances, la obra ha sufrido retrasos por problemas contractuales y ajustes técnicos. En 2025, el avance era del 83%, y aunque se llegó a prever una finalización para diciembre de ese año, sucesivas revisiones han ido desplazando la fecha hasta 2027.
El canal no elimina el riesgo de sequía, pero sí mejora la seguridad hídrica al facilitar la gestión y el almacenamiento del agua disponible. Su eficacia dependerá de la cantidad de agua transferida desde el São Francisco, el mantenimiento de los embalses y la coordinación con otras medidas locales, como el ahorro y el uso de tecnologías para mantener la humedad en los cultivos. Experiencias en otras regiones, como la recuperación ecológica del río Lugg tras una intervención ilegal, muestran que la gestión del agua y la restauración de ecosistemas requieren tiempo y planificación, como se analiza en este reportaje sobre la recuperación de un río en Inglaterra.
Según los responsables del proyecto, el Cinturão das Águas es una respuesta de gran escala a la escasez hídrica, pero no sustituye la necesidad de políticas de ahorro, almacenamiento local y adaptación agrícola. La ficha técnica y los avances pueden consultarse en la Secretaría de Recursos Hídricos de Ceará.