El calendario dice que es otoño, pero en Burgos el calor no se va. La provincia se prepara para una semana con temperaturas de pleno verano. En varias localidades los termómetros pasarán de 30 grados y no se espera lluvia. El veranillo de San Miguel llega este año con más fuerza de lo normal. Así lo señala la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), que prevé valores muy altos para estas fechas. Según los últimos datos de AEMET y otros servicios meteorológicos, se esperan máximas entre 30 y 33°C en la capital y otras zonas. Son cifras muy por encima de la media histórica para finales de septiembre.
En la capital, el tiempo será estable. Los termómetros subirán poco a poco desde el miércoles. El jueves y el viernes se esperan hasta 33 grados. Por la noche, las mínimas estarán entre 10 y 14 grados. Habrá una diferencia grande entre el frío del amanecer y el calor del mediodía. Un agregador independiente calcula que la máxima prevista para el 21 de septiembre supera en 12°C la media habitual de ese día. Es un episodio fuera de lo común.
En la semana del 21 de septiembre, Burgos registrará temperaturas diurnas hasta 12°C por encima de la media climática, un récord para estas fechas.
La Ribera del Duero tampoco se libra del calor. En Aranda, la semana será despejada y las máximas rondarán los 31 o 32 grados. Las mínimas bajarán hasta 9 grados la madrugada del martes y luego se quedarán en 12 o 13 grados hasta el fin de semana. No lloverá y la sequía de septiembre seguirá. Los pronósticos oficiales insisten en que la probabilidad de lluvia es muy baja. Si el tiempo seco sigue, la sequía local podría empeorar.
Miranda de Ebro será el punto más caluroso. Allí, los termómetros pueden llegar a 35 grados el jueves y el viernes. El cielo estará despejado y apenas soplará el viento. Las madrugadas seguirán frescas, entre 9 y 13 grados. La diferencia entre el día y la noche pasará de los 20 grados. Este contraste tan fuerte es uno de los rasgos que más destacan los expertos de la Agencia Estatal de Meteorología y medios como El País en sus análisis recientes.
Meteored y Aemet coinciden: hasta el fin de semana, el tiempo será estable y seco, con temperaturas más de 4 grados por encima de la media. No se descarta que se batan nuevos récords de calor en la provincia. El veranillo de San Miguel, que suele llegar hacia el 29 de septiembre, este año es más intenso y largo de lo habitual. Según informes de medios nacionales, la ola de calor afecta a toda Castilla y León, con máximas de hasta 33°C en varias capitales.
Antes de este episodio cálido, la región experimentó días más frescos y húmedos a mediados de septiembre, lo que resalta el fuerte contraste entre diferentes fases meteorológicas en pocas jornadas.
El panorama puede cambiar a partir del domingo. Meteored prevé la llegada de aire más frío y algún frente, lo que haría bajar las temperaturas y traería algo de inestabilidad. Hasta entonces, las lluvias seguirán siendo muy escasas. Septiembre será especialmente seco en Burgos y en buena parte de España. La AEMET ya ha avisado de una posible bajada brusca de temperaturas tras este episodio cálido. Las máximas podrían caer hasta los 22°C en la capital y otras zonas del norte.
Este calor tardío llega después de un agosto que ya batió récords en la provincia. Que las temperaturas sigan tan altas al empezar el otoño puede afectar a la agricultura, el consumo de agua y la organización de actividades al aire libre. El contraste entre el día y la noche obliga a extremar precauciones, sobre todo en la viña y en salud pública. La situación muestra que los patrones climáticos tradicionales son cada vez más variables. Los burgaleses tendrán que adaptar sus rutinas y previsiones a un otoño que, por ahora, no quiere dejar el calor atrás.