La seguridad en Ceuta se ha visto desbordada tras la última crisis migratoria. El presidente de la ciudad, Juan Jesús Vivas, ha hecho públicos los datos oficiales y ha cuestionado la versión del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. En agosto, el 112 abrió 5.233 expedientes, frente a los 768 del mismo mes del año anterior. El aumento, de un 600%, contradice la idea de que la inseguridad es solo una percepción.
El impacto va más allá de las cifras. Las agresiones físicas pasaron de 67 a 1.001 en cuatro semanas. Los allanamientos de morada sumaron 600 intervenciones policiales, cuando el año anterior apenas superaban la decena. Los altercados en la vía pública se multiplicaron por diez, con 326 incidentes registrados. Los bomberos respondieron a 89 salidas de emergencia, frente a las 14 del año anterior.
Ministerio del Interior de España
Vivas ha criticado la distancia del Gobierno respecto a la situación real de la ciudad. Ha recordado que Marlaska aseguró el 1 de agosto que Ceuta recuperaba la normalidad y cifraba en 2.500 los inmigrantes presentes, cifras que ahora quedan en entredicho ante el colapso de la convivencia. El presidente rechaza que la tensión sea una invención de la oposición y afirma que los ceutíes «añoran la Ceuta del 29 de julio», antes de la entrada masiva en la frontera.
La crisis ya ha tenido consecuencias políticas. Este viernes, el jefe de gabinete del delegado del Gobierno en Ceuta, Gonzalo Sanz, dimitió tras conocerse que fue él quien recibió los avisos del Centro Nacional de Inteligencia sobre la amenaza migratoria. Su respuesta inicial, restando importancia a la alerta, y una llamada posterior de once minutos con los servicios de inteligencia, le han costado el puesto.
La incertidumbre crece ante la falta de respuestas claras sobre el futuro inmediato. Vivas ha expresado dudas sobre si se repetirá una situación similar y cuántas personas permanecen aún en la ciudad sin control. Según sus palabras, la sociedad ceutí vive una tristeza palpable y una sensación de abandono institucional.
El País
Este episodio se suma a otras tensiones recientes en la gestión migratoria de Ceuta. En julio, la visita de Elma Saiz y la ampliación de recursos de acogida marcaron un punto de inflexión, como informó espanol.news. Sin embargo, la escalada de incidentes en agosto ha superado cualquier previsión y ha puesto en evidencia la fragilidad de los mecanismos de respuesta.
El caso de Ceuta muestra cómo una crisis migratoria puede desbordar los recursos de una ciudad y poner en cuestión la gestión de las autoridades nacionales. Los datos oficiales confirman el aumento de la violencia y los incidentes. La dimisión de un alto cargo y la presión política sobre el Gobierno central reflejan que la seguridad en la frontera sur sigue siendo uno de los mayores retos para España en 2026. La falta de coordinación y la tendencia a minimizar los problemas aumentan la desconfianza ciudadana y la sensación de vulnerabilidad en territorios como Ceuta.
El Ministerio del Interior y medios como El País han señalado que, pese a la coordinación con Marruecos y los retornos voluntarios, el flujo migratorio no ha desaparecido. Entre enero y agosto de 2026, se registraron 4.076 cruces en la frontera terrestre de Ceuta, sin contar los episodios masivos de finales de julio, según información de El País.