La policía francesa investiga el hallazgo de cinco cuerpos de recién nacidos en Orange. El caso salió a la luz tras un parto inesperado en el domicilio familiar. Las autoridades analizan las circunstancias y la naturaleza de los restos.
La policía francesa ha abierto una investigación tras encontrar los cuerpos de cinco recién nacidos o fetos en una vivienda de Orange, en la región de Provenza. El caso salió a la luz después de que una mujer de 32 años diera a luz en su domicilio a un bebé sano durante el fin de semana, pese a que aseguraba no haber notado el embarazo. Su marido, sorprendido por la situación, la trasladó al hospital, donde los sanitarios alertaron a las autoridades.
Según medios franceses, el hombre, que desconocía el embarazo de su esposa, decidió revisar unas cajas de cartón que la mujer mantenía cerradas en la casa. Al abrirlas, descubrió el cadáver en descomposición de un bebé y lo llevó al hospital. Las declaraciones del marido, en las que mencionó la posibilidad de otros casos similares, motivaron un registro policial en la vivienda la noche del lunes. Allí, los agentes hallaron restos óseos de otros cuatro recién nacidos, envueltos en bolsas de plástico y ocultos en cajas.
La fiscalía de Carpentras ha confirmado que fue el esposo quien, tras el parto inesperado y el traslado de su mujer al hospital, inició la búsqueda en la vivienda y encontró lo que parecían restos humanos. La pareja, descrita como tranquila por los vecinos, tiene además dos hijos de ocho y doce años. El hombre trabaja fuera de casa, mientras que la mujer es ama de casa y permanece hospitalizada. Por el momento, no ha sido puesta bajo custodia policial.
Las autoridades han encargado exámenes forenses y una autopsia para determinar la naturaleza exacta de los restos y esclarecer las circunstancias y fechas de las muertes. La investigación está en manos de la Subdirección de Lucha contra la Criminalidad Organizada y la Delincuencia Especializada. El caso recuerda a otros sucesos recientes en Francia, como el hallazgo de dos bebés en un congelador en Alto Saona en febrero, o el descubrimiento de recién nacidos en Bédoin, también en el departamento de Vaucluse.
En Francia, los casos de ocultación de embarazos y hallazgos de restos de recién nacidos han generado preocupación en los últimos años. El precedente más grave fue el de Dominique Cottrez, condenada en 2015 a nueve años de prisión por la muerte de ocho recién nacidos, tras reconocerse una alteración de su capacidad de discernimiento. La policía francesa mantiene la investigación abierta y prevé realizar nuevas diligencias en los próximos días.
Este tipo de sucesos, aunque poco frecuentes, ponen de relieve la importancia de la detección temprana de embarazos y la intervención de los servicios sociales en situaciones de vulnerabilidad. En España, la atención a incidentes graves que afectan a menores también ha sido noticia, como ocurrió con el caso de un menor fallecido en Valladolid, donde la rápida actuación de los servicios de emergencia fue clave, según se relata en un reciente informe sobre un trágico suceso en el río Pisuerga. La coordinación entre autoridades y servicios sanitarios sigue siendo fundamental para prevenir y abordar situaciones de riesgo.
Francia cuenta con protocolos específicos para la investigación de muertes infantiles y la protección de menores, aunque estos casos extremos suelen revelar carencias en la detección de situaciones de riesgo en el entorno familiar. La evolución de la investigación en Orange será clave para esclarecer los hechos y determinar posibles responsabilidades penales o administrativas.