Una explosión en un vehículo estacionado en Lleida deja cinco heridos, uno grave. El incidente moviliza a los Mossos d’Esquadra y unidades especializadas. La principal hipótesis apunta a botes de aerosol en el interior.
Una explosión en un coche aparcado en la calle de Lluís Companys, en pleno centro de Lleida, ha dejado cinco personas heridas este martes, una de ellas en estado grave. El suceso, que se produjo poco después de las 11 de la mañana, ha obligado a desplegar a los servicios de emergencia y a varias unidades de los Mossos d’Esquadra, incluidas las especializadas en desactivación de explosivos.
Según las primeras pesquisas policiales, el origen de la explosión estaría en varios botes de aerosol que el conductor había adquirido en un bazar y transportaba dentro del vehículo. El conductor figura entre los heridos, junto a cuatro peatones que pasaban por la zona en el momento del estallido. Uno de los afectados presenta un traumatismo torácico de gravedad, mientras que los otros cuatro sufren lesiones de diversa consideración.
El coche permanecía estacionado cuando se produjo la detonación, lo que generó una rápida respuesta de los equipos de emergencia y la intervención de los Tédax, la unidad de los Mossos especializada en explosivos. La policía catalana ha señalado como principal hipótesis una combustión provocada por algún tipo de espray almacenado en el interior del vehículo, según ha comunicado a través de su cuenta oficial en X.
El incidente ha causado alarma en una de las zonas más transitadas de Lleida, donde el tráfico y el paso de peatones son habituales a esa hora. La investigación sigue abierta para determinar las circunstancias exactas y descartar otras posibles causas. Por el momento, no se han reportado daños materiales significativos en los edificios cercanos, aunque la onda expansiva afectó a varios vehículos estacionados en las inmediaciones.
En España, los accidentes relacionados con aerosoles y productos inflamables en espacios cerrados han motivado en los últimos años campañas de prevención por parte de las autoridades. Los botes de aerosol pueden convertirse en un riesgo si se exponen a altas temperaturas o a fuentes de ignición, especialmente en vehículos estacionados bajo el sol. La normativa vigente recomienda no dejar este tipo de productos en el interior de los coches y almacenarlos en lugares ventilados y alejados de fuentes de calor. El suceso de Lleida pone de nuevo el foco en la importancia de extremar las precauciones con materiales inflamables en espacios reducidos y en la vía pública.