Cuca Gamarra, figura clave en la política española, sorprende por su dedicación al atletismo. Su rutina de correr, las medallas y la complicidad con su hermano han marcado su vida más allá de los despachos.
En el universo de la política española, pocas figuras han logrado combinar la exigencia de la vida pública con una pasión tan personal como la de Cuca Gamarra. La secretaria general del PP, conocida por su trayectoria en Logroño y su papel en el Congreso, ha convertido el atletismo en una parte esencial de su día a día. Pero lo que realmente ha llamado la atención en los últimos tiempos es cómo el deporte, y en especial el running, se ha transformado en su refugio y en una fuente de pequeñas victorias personales.
La historia de Gamarra con el atletismo no es reciente, pero sí ha cobrado un nuevo significado desde que, según relata, su hermano Mario la animó a calzarse las zapatillas para combatir el estrés de la alcaldía. Desde entonces, correr no solo es su vía de escape, sino también una excusa para compartir momentos con amigos y descubrir rincones de Logroño los fines de semana. La imagen de Gamarra recorriendo 12 kilómetros diarios junto a su círculo más cercano se ha vuelto habitual, y no es raro verla celebrar el final de una carrera con un desayuno en grupo, como ella misma ha contado en entrevistas recientes.
Maratones y medallas
Sin embargo, hay un episodio que ha marcado especialmente su trayectoria como corredora: su participación en la maratón de Nueva York. Conseguir un dorsal en esta emblemática prueba no es tarea sencilla, y para Gamarra, poder cruzar la meta en la Gran Manzana fue mucho más que un reto deportivo. Lo vivió como un sueño cumplido, una experiencia que compartió con su hermano y que, según sus propias palabras, la define tanto en el deporte como en la vida: fondo, constancia y una pizca de rebeldía. No es la única gran cita internacional en la que ha dejado huella; Florencia, Budapest y París también figuran en su palmarés, siempre acompañada de la satisfacción de haber superado sus propios límites y de alguna que otra medalla que guarda con especial cariño en casa.
Más allá del running
Pero el deporte no es el único terreno donde Gamarra se siente libre. El esquí y el golf también forman parte de sus aficiones, aunque reconoce que nada le aporta tanto como correr para desconectar y relativizar los problemas. En su vida privada, la política riojana ha ido desvelando detalles que la acercan al público: desde la libertad que le dieron sus padres en la infancia hasta su afición por la lectura y la gastronomía, llegando a definirse como una "gran comedora". Soltera y sin hijos, su compañero más fiel es Oliver, un bichón maltés que llegó a su vida por sorpresa y que se ha convertido en parte fundamental de su día a día.
Un fenómeno que trasciende la política
La relación de figuras públicas con el deporte no es nueva, pero cada historia tiene su matiz. Así como Mónica García sorprendió con su pasado atlético, como se recuerda en este análisis sobre su salto al atletismo, el caso de Cuca Gamarra destaca por la naturalidad con la que ha integrado el running en su rutina y por la manera en que lo comparte con su entorno más cercano. Según Divinity, la política ha encontrado en el deporte no solo una vía de escape, sino también una forma de celebrar los pequeños logros y de mantener los pies en la tierra, lejos del ruido mediático y de la presión institucional.