El hundimiento de un patio en Sant Gervasi obliga a evacuar 93 viviendas. La Generalitat mantiene el desalojo al menos hasta el sábado para controlar el terreno. Técnicos monitorizan la zona tras el incidente en la L9.
El barrio de Sant Gervasi - La Bonanova en Barcelona afronta días de incertidumbre tras el desalojo urgente de ocho edificios, consecuencia directa de un socavón provocado por las obras de la L9 del metro. La Generalitat, responsable de los trabajos, ha confirmado que los 93 hogares afectados permanecerán vacíos al menos hasta el sábado, mientras se realiza un control exhaustivo del subsuelo para descartar nuevos movimientos de tierra.
El incidente se originó el martes, cuando el hundimiento de un patio interior, situado en la manzana donde se encuentra la pizzería Verona, obligó a evacuar a decenas de familias. La mayoría de los vecinos pasaron la noche en casas de familiares o en hoteles, mientras que solo una persona recurrió a los servicios municipales. Según el departamento de Territorio, los técnicos requieren tres días consecutivos de monitorización continua para garantizar la estabilidad del terreno. El seguimiento se realiza hora a hora, con sensores instalados en las calles y edificios cercanos.
El socavón, de ocho metros de diámetro y cuatro de profundidad, se produjo a raíz de movimientos detectados a 40 metros bajo tierra, justo donde la tuneladora avanza en la construcción del túnel. En esa zona, el subsuelo cambia de composición, pasando de granito a pizarra, lo que complica los trabajos y aumenta el riesgo de incidentes. Las fincas desalojadas corresponden a los números 2, 4 y 6 de la calle de Rubinstein, 3 y 5 de Teodora Lamadrid, y 54, 56 y 58 de Sant Gervasi de Cassoles.
Desde el mismo martes, decenas de camiones hormigonera trabajaron durante horas para rellenar el agujero con hormigón, en una operación que se prolongó hasta pasada la noche. La zona permanece acordonada y bajo vigilancia de bomberos, Guardia Urbana y geólogos, mientras se mantiene la alerta por posibles nuevos movimientos. La Generalitat insiste en que la situación es distinta a la vivida en 2005 en El Carmel, donde un socavón de grandes dimensiones obligó a desalojar a más de mil personas y provocó una crisis política y social de largo alcance.
En el caso actual, el agujero se ha producido sobre un tramo ya construido del túnel, gracias a un sistema de trabajo diferente: la tuneladora de la L9 perfora el suelo, instala un arco metálico de 12 metros de diámetro y reviste las paredes con hormigón, dejando la galería lista para el paso del metro. Este método busca minimizar riesgos, aunque la complejidad geológica de la zona añade incertidumbre.
El barrio de Sant Gervasi ya ha vivido episodios similares en el pasado. En 1962, un hundimiento en la misma área dejó una víctima mortal, y en mayo de este año se levantó la acera frente al convento de las Mercedarias. La presencia de antiguas rieras bajo el subsuelo complica aún más la estabilidad del terreno. La Generalitat mantiene la vigilancia y no permitirá el regreso de los vecinos hasta tener la certeza de que no existen riesgos adicionales.
Este tipo de incidentes no son aislados en Cataluña. Recientemente, otras zonas han sufrido emergencias que han obligado a evacuar viviendas y desplegar a los servicios de emergencia, como ocurrió durante el incendio en Les Gavarres, donde varios municipios de Girona fueron confinados y cientos de efectivos trabajaron para controlar la situación. Más detalles sobre ese operativo pueden consultarse en el informe sobre la emergencia en Les Gavarres.
La L9 es una de las infraestructuras más ambiciosas de Barcelona, pero también una de las más complejas por las características del terreno y la densidad urbana. Los protocolos de seguridad se han reforzado tras incidentes previos, y la monitorización del subsuelo es ahora una prioridad en todas las fases de la obra. El caso de Sant Gervasi subraya la importancia de estos controles y la necesidad de actuar con máxima precaución en zonas urbanas sensibles. La Generalitat ha reiterado que solo permitirá el regreso de los vecinos cuando los técnicos certifiquen la total estabilidad del terreno.