La mañana del 1 de septiembre de 2026, Granada y su entorno sintieron dos terremotos en apenas unos minutos. Aunque ambos fueron de baja magnitud, la doble sacudida no pasó desapercibida y volvió a poner el foco en la actividad sísmica del sur peninsular.
El primer temblor, de magnitud 2, tuvo su epicentro en Armilla, a cuatro kilómetros de profundidad. Ocurrió a las 11:54 y, pese a su intensidad baja, fue notado en la localidad y alrededores. Cuatro minutos después, un segundo seísmo, esta vez superficial y con epicentro en el mar de Alborán (Alborán Sur), alcanzó una magnitud de 3,2 mbLg. Este último se sintió en Granada capital, la zona sur del área metropolitana y también en Melilla, la ciudad española más cercana al epicentro marino. Según datos de El Correo Web y EFE, el temblor también fue percibido en municipios como Ogíjares y Cenes, ampliando el área afectada respecto a lo que se informó al principio.
El Instituto Geográfico Nacional (IGN) clasificó ambos movimientos con una intensidad máxima de III, es decir, "débil". Esta valoración se basa en los testimonios directos recogidos a través de la web y la aplicación del IGN. En el caso del segundo seísmo, la intensidad III se registró en Armilla, Granada y Churriana de la Vega. En Melilla, aunque está cerca del epicentro, la percepción fue menor y quedó en nivel II, "apenas sentido".
La rápida sucesión de los temblores generó inquietud entre los vecinos, pero no se han reportado daños materiales ni personales. Que el segundo seísmo se sintiera en Melilla muestra cómo los movimientos marinos pueden alcanzar zonas urbanas alejadas del epicentro. Este fenómeno recuerda a otros episodios recientes en la península, como los temporales que afectaron infraestructuras en Catalunya y que fueron reportados anteriormente por los medios. Según la información oficial recogida por EFE y Europa Press, hasta ahora no se han registrado daños ni heridos por esta serie sísmica.
Granada es una de las regiones con mayor actividad sísmica de la península ibérica, por la interacción de las placas tectónicas africana y euroasiática. Aunque la mayoría de los terremotos en la zona son de baja magnitud, la memoria colectiva recuerda episodios más graves, como el seísmo de 2010. El IGN mantiene un sistema de vigilancia permanente y anima a la población a informar cualquier temblor, por leve que sea, para mejorar la precisión de los registros. La experiencia de este martes muestra que, aunque la intensidad haya sido baja, la percepción social y la atención institucional ante los seísmos en Granada sigue siendo alta. La gestión rápida de la información y la transparencia en la comunicación de datos por parte del IGN ayudan a evitar alarmas innecesarias y refuerzan la confianza ciudadana en los sistemas de alerta.
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