Dragonbot, desarrollado en la Universitat Politècnica de València, identifica y recolecta pitayas listas para el mercado sin intervención humana. Su tecnología permite una cosecha precisa y reduce pérdidas en cultivos de alto valor.
Dragonbot, el nuevo robot agrícola creado en la Universitat Politècnica de València, ha logrado automatizar la recolección de pitayas con una precisión inédita en el sector. Durante las pruebas de campo, el sistema fue capaz de identificar y recoger más del 75% de los frutos maduros, dejando en la planta aquellos que aún no estaban listos para el mercado. Esta innovación responde a una de las principales demandas de los productores: optimizar la cosecha de un cultivo delicado y de alto valor comercial.
El desarrollo de Dragonbot ha sido coordinado por el Laboratorio de Robótica Agrícola de la UPV, en colaboración con el Instituto Universitario de Automática e Informática Industrial (ai2) y las empresas GreenVision, Inderen y Nutai. El proyecto se ha centrado en combinar visión artificial, algoritmos de análisis y un brazo robótico articulado, capaz de manipular la fruta del dragón sin dañarla.
Selección precisa
Para determinar el momento óptimo de recolección, Dragonbot analiza el aspecto exterior de cada pitaya y estima su grado de maduración. El modelo de inteligencia artificial se entrenó con datos de más de 500 frutas, recogidas en tres campañas y de tres variedades distintas. Los investigadores evaluaron variables como peso, firmeza y contenido en azúcares, lo que permite al robot decidir con exactitud qué piezas han alcanzado el punto comercial adecuado.
Esta capacidad de selección evita la retirada prematura de frutos y facilita una cosecha escalonada, adaptada al ritmo natural del cultivo. Además, contribuye a reducir las pérdidas durante el almacenamiento y mejora la uniformidad de la calidad del producto final, aspectos clave para los agricultores que buscan maximizar el valor de cada cosecha.
Tecnología de manipulación
Dragonbot se desplaza sobre una plataforma autónoma con tracción en las cuatro ruedas y suspensión independiente, lo que le permite moverse entre las plantas sin dañar el cultivo. El brazo robótico, equipado con una garra diseñada específicamente para la fragilidad de la pitaya, utiliza una hoja vibratoria y tijeras neumáticas para separar el fruto de la planta. Los dedos neumáticos flexibles sujetan cada pieza con suavidad y la depositan en una bandeja, evitando presiones excesivas que puedan afectar su integridad.
El Instituto ai2 se encargó de la programación y el sistema de manipulación, mientras que GreenVision desarrolló el sistema de estimación de maduración. Inderen aportó un entorno agrivoltaico para las pruebas y Nutai implementó soluciones de visión artificial para localizar el punto exacto de corte.
Resultados y futuro
Las pruebas realizadas en explotaciones agrícolas demostraron que Dragonbot puede recolectar correctamente más del 75% de las pitayas maduras, con menos del 12% de daños en los frutos manipulados. Coral Ortiz, coordinadora del proyecto, destaca que estos resultados abren la puerta a adaptar la tecnología a otros cultivos delicados, especialmente en un contexto donde la escasez de mano de obra es un reto creciente para el sector agrícola.
El proyecto ha contado con financiación del programa de Proyectos Estratégicos en Cooperación de la Generalitat Valenciana y fondos europeos FEDER. Además, ha sido reconocido como caso de éxito en la jornada Innova Connect, dedicada a la innovación colaborativa en la Comunitat Valenciana.
La automatización de la recolección de frutas como la pitaya representa un avance relevante para la agricultura española, donde la eficiencia y la calidad son factores decisivos en la competitividad internacional. El desarrollo de soluciones como Dragonbot puede marcar la diferencia en cultivos de alto valor y servir de modelo para la introducción de nuevas tecnologías en el campo.