Gonzalo Bernardos acusa al gobierno de España del fracaso de la política de vivienda accesible. En España hay 10 millones de habitantes más que hace 30 años, pero se construyen menos viviendas nuevas. El economista Gonzalo Bernardos analiza por qué la vivienda pública se ha vuelto casi inaccesible y cómo las normativas obsoletas dificultan el acceso a los jóvenes y familias.
El economista Gonzalo Bernardos lanzó una dura crítica a las autoridades españolas, afirmando que las promesas de vivienda asequible no se corresponden con la realidad. Según él, a pesar del aumento de la población, el ritmo de construcción de nuevas viviendas en el país ha disminuido notablemente, y la proporción de viviendas con apoyo estatal es mínima.
En el programa laSexta Xplica, Bernardos hizo una comparación: en 1991, cuando España tenía 39 millones de habitantes, se inició la construcción de 205.000 viviendas. En 2025, con una población ya de 49 millones, esta cifra cae a 133.000. De ellas, solo unas 12.000 cuentan con elementos de protección social. El economista subrayó: «Nos toman el pelo y nos lo toman mucho» — y añadió que la brecha entre las declaraciones oficiales y las acciones reales se hace cada vez más evidente.
Déficit de vivienda y normativas obsoletas
Bernardos señaló que las autoridades de todos los niveles apoyan públicamente la idea de la vivienda asequible, pero en la práctica la proporción de este tipo de pisos sigue siendo insignificante. Indicó que los requisitos de construcción a menudo no responden a las realidades actuales: por ejemplo, en varias regiones, la superficie mínima de un piso debe ser de 80 metros cuadrados por ley. En opinión del experto, esto no refleja la estructura de las familias de hoy, donde el tamaño medio del hogar es inferior a 2,5 personas.
El economista opina que estas normativas imposibilitan la construcción masiva de viviendas pequeñas y más asequibles, que son especialmente demandadas entre los jóvenes y quienes recién inician una vida independiente. «¿Por qué no permitir que un joven compre o alquile su primer piso de 40 metros cuadrados?», se pregunta, destacando que la mayoría de las decisiones las toman personas mayores de 60 años, alejadas de las necesidades reales de los jóvenes.
Consecuencias reales para las familias
La situación de la vivienda influye directamente en las oportunidades de los jóvenes y las familias. Los altos precios, la oferta limitada y la ausencia de formatos flexibles hacen que para muchos sea casi imposible independizarse. Según Bernardos, la brecha entre la oferta y la demanda no deja de crecer, y los programas estatales no logran cambiar radicalmente el panorama.
En este contexto, resulta significativo que incluso en otros países se busquen alternativas para reducir los costes de construcción: por ejemplo, investigadores estadounidenses han propuesto usar cemento sin caliza para disminuir las emisiones y abaratar la edificación, como se señalaba en el artículo sobre nuevas tecnologías en la construcción.
Qué podría cambiar
Bernardos insiste en que, si no se revisan las políticas urbanísticas y no se permite la construcción de viviendas compactas, el problema de la accesibilidad a la vivienda no hará más que agravarse. Para muchas familias y jóvenes, esto significa que el sueño de tener una vivienda propia seguirá siendo inalcanzable, y el mercado continuará favoreciendo a los grandes promotores e inversores.
En consecuencia, según el experto, España se encuentra en una situación en la que la población crece mientras la vivienda asequible es cada vez más escasa. La solución requiere no solo nuevos programas, sino también la revisión de normativas obsoletas que hace tiempo dejaron de reflejar la realidad.