• 5 min de lectura
  • por

El acceso al aire acondicionado revela una brecha social en Barcelona

Ricardo Rubio Español.News

Publicado por Ricardo Rubio

El acceso al aire acondicionado revela una brecha social en Barcelona Español.News
El acceso al aire acondicionado revela una brecha social en Barcelona

Un informe del IDRA muestra que la protección frente al calor extremo depende del nivel de renta. Las familias con menos recursos tienen menos acceso a aire acondicionado y aislamiento, lo que incrementa su vulnerabilidad durante las olas de calor.

La desigualdad en la protección frente a las olas de calor en la provincia de Barcelona queda reflejada en el acceso al aire acondicionado. Un estudio del Instituto de Investigación Urbana de Barcelona (IDRA) señala que solo el 38,9% de los hogares con ingresos inferiores a 1.000 euros mensuales dispone de algún sistema de refrigeración, frente al 71,2% de los hogares con más de 3.000 euros. La media provincial se sitúa en el 57,2%, pero las diferencias entre barrios y municipios son notables.

El informe, presentado este jueves, advierte que la falta de aire acondicionado no es el único factor que determina la vulnerabilidad ante el calor. La exposición a temperaturas elevadas, la situación social y económica, y la capacidad de respuesta de cada familia configuran un perfil de riesgo claro: mujeres mayores, con problemas de salud, residentes en barrios de renta baja y sin acceso a refrigeración son quienes más sufren las consecuencias de las olas de calor.

En las zonas más vulnerables del área metropolitana, las viviendas superan los 25,8 grados durante más de 2.000 horas al año, mientras que en las áreas menos expuestas esa cifra baja a unas 1.400 horas. El aislamiento térmico adecuado solo está presente en el 14% de los hogares de rentas bajas, frente a más del 33% en los de mayores ingresos. Además, el acceso al autoconsumo energético y a bonificaciones fiscales como las del IBI se concentra en viviendas unifamiliares, que suelen pertenecer a familias con más recursos.

El estudio identifica 39 municipios de la provincia donde el riesgo es especialmente alto por la combinación de renta baja, viviendas en mal estado y temperaturas superiores a la media. Entre ellos destacan Cardona, Manresa y Roda Ter en el interior, y L’Hospitalet de Llobregat, Badalona, Cornellà de Llobregat, Mataró y Calella en la costa y el prelitoral.

El contraste entre municipios es evidente. L’Hospitalet de Llobregat, con una renta media inferior a la provincial y un parque de viviendas envejecido y poco eficiente, apenas cuenta con zonas verdes y piscinas públicas, lo que limita las opciones de sus habitantes para mitigar el calor. En el extremo opuesto, Gurb (Osona) presenta rentas elevadas, viviendas modernas y un acceso mucho mayor a piscinas privadas y espacios verdes, lo que reduce la exposición y facilita la adaptación al calor.

El IDRA propone ampliar las medidas de lucha contra la pobreza energética, tradicionalmente centradas en el invierno, para incluir la protección frente al calor. Recomienda priorizar la mejora de la eficiencia energética y el acceso a tecnologías eficientes en hogares vulnerables, escuelas, centros sanitarios y lugares de trabajo expuestos. Los autores del informe advierten que la falta de datos dificulta la planificación de políticas públicas efectivas para afrontar el calor extremo.

En España, las olas de calor han provocado un aumento de la mortalidad en los últimos años, especialmente entre personas mayores y con enfermedades crónicas. El cambio climático ha incrementado la frecuencia e intensidad de estos episodios, lo que obliga a las administraciones a adaptar sus estrategias de protección social y urbana. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, la pobreza energética afecta tanto al acceso a la calefacción en invierno como a la refrigeración en verano, y la brecha entre hogares de distinta renta se mantiene estable en la última década. La Organización Mundial de la Salud recomienda mantener la temperatura interior por debajo de los 26 grados para evitar riesgos para la salud, pero en muchas viviendas españolas esto sigue siendo un reto.

Artículos relacionados