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El brote de ébola en RDC supera todos los registros y desborda la respuesta

Ricardo Rubio Español.News

Publicado por Ricardo Rubio

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El brote de ébola en RDC supera todos los registros y desborda la respuesta © espanol.news

La República Democrática del Congo enfrenta el brote de ébola más letal y veloz de su historia. Miles de muertos y una propagación sin precedentes ponen en jaque a los servicios sanitarios. La OMS advierte sobre el riesgo global.

La República Democrática del Congo (RDC) vive la mayor crisis de ébola registrada en su territorio, con 2.272 fallecidos y 4.843 casos confirmados en solo tres meses, según los últimos datos oficiales. La letalidad del brote alcanza el 46,9%, una cifra que supera los registros anteriores y sitúa a la epidemia como la más rápida y mortífera de las 17 sufridas por el país desde la identificación del virus hace medio siglo.

La velocidad de propagación ha superado la capacidad de respuesta de las autoridades sanitarias y de organismos internacionales. Cada media hora se produce una nueva víctima, según la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA). La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya declaró la emergencia de salud pública internacional en mayo, pero los esfuerzos de la OMS, los centros africanos de control de enfermedades y ONG como Médicos Sin Fronteras no han logrado frenar el avance del virus en el este del país.

El brote actual está causado por la cepa Bundibugyo, para la que no existen vacunas ni tratamientos homologados, a diferencia de la cepa Zaire, responsable de los grandes brotes recientes. Actualmente se desarrollan tres proyectos de vacuna con apoyo internacional, pero los resultados aún no están disponibles. La única inmunización existente fue creada durante la epidemia de 2014-2016, que afectó principalmente a Sierra Leona, Liberia y Guinea, y requirió un año de trabajo intensivo.

La situación se agrava por la inseguridad persistente en la región. El conflicto armado entre el Gobierno y el Movimiento 23 de Marzo (M23) sigue activo en el este, pese al acuerdo de paz firmado en diciembre entre la RDC y Ruanda. La violencia ha provocado miles de muertos y ha obligado a decenas de miles de personas a desplazarse y vivir en campamentos con condiciones sanitarias precarias, lo que dificulta la prevención y la detección temprana de nuevos casos.

La provincia de Ituri, en el noreste, concentra casi el 90% de los casos y el 80% de las muertes. Allí, más de 900.000 desplazados internos viven en condiciones extremadamente vulnerables. Solo en el primer trimestre del año se contabilizaron más de 100.000 nuevos desplazados, muchos de ellos ya afectados por una situación sanitaria crítica. La desconfianza hacia las autoridades y los equipos médicos, alimentada por años de violencia y desinformación, complica aún más la gestión de la epidemia.

El impacto de los recortes internacionales también se deja sentir. El cierre de la agencia estadounidense de cooperación (USAID) y la reducción de fondos por parte de otros países han debilitado el sistema sanitario congoleño, que ha perdido el 70% de su financiación. Programas esenciales como el suministro de agua y saneamiento han sufrido recortes del 73%, lo que limita las posibilidades de contener el brote.

Según datos de la OMS, la epidemia actual podría superar en gravedad a la de 2014-2016, que dejó más de 28.600 contagios y 11.300 muertos en África Occidental. El contexto de conflicto armado, desplazamientos masivos y falta de recursos convierte la situación en un desafío sanitario y humanitario de primer orden. La experiencia de brotes anteriores muestra que la falta de respuesta internacional puede tener consecuencias globales, ya que el ébola no reconoce fronteras y su control depende de la cooperación y la financiación sostenida.

Como contexto, el ébola es una enfermedad viral grave que se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas infectadas. Los síntomas incluyen fiebre alta, debilidad, vómitos y hemorragias internas. La prevención se basa en el aislamiento de casos, el rastreo de contactos y la mejora de las condiciones de higiene. La OMS recomienda reforzar la vigilancia epidemiológica y la cooperación internacional para evitar la expansión del virus fuera de África Central.

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