El calendario marca otoño, pero en Málaga el calor no se va. La provincia vive una ola de calor poco común para estas fechas. En el interior, los termómetros llegan a 35 grados y no hay señales de que el calor afloje pronto. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) confirma que el veranillo de San Miguel ha llegado fuerte y puede durar más de lo normal.
Según la Aemet, en Málaga se han registrado noches con temperaturas mínimas de 20 a 22 °C, un fenómeno poco habitual para estas fechas.
En la capital, el calor tampoco da tregua. Toda la semana, las temperaturas estarán entre 28 y 30 grados. Por la noche, el mercurio no bajará de 21 grados. El cielo seguirá despejado y el ambiente será de pleno verano, según la Aemet.
La pregunta de cuándo bajarán las temperaturas no tiene respuesta fácil. La previsión oficial descarta cualquier bajada importante al menos hasta mediados de octubre. Todo apunta a que las próximas semanas seguirán con calor por encima de lo normal. Es un patrón que ya se ha repetido en los últimos años.
El año 2026 ha batido récords en España con 61 días de olas de calor, y el verano ha sido el más cálido desde 1961, según datos oficiales. Este contexto refuerza la excepcionalidad del episodio cálido actual en Málaga y Andalucía.
El veranillo de San Miguel suele llegar a finales de septiembre. Se debe a un anticiclón que bloquea la entrada de borrascas atlánticas y deja aire cálido y cielos despejados. Para muchos, es el último golpe de calor antes de que llegue el otoño de verdad.
Este calor persistente en Málaga no es solo una rareza puntual. Es una muestra de cómo cambian los patrones climáticos en la región. El calor que se alarga hasta bien entrado el otoño afecta a la vida diaria y a sectores como la agricultura y el turismo, que tienen que adaptarse a un calendario cada vez menos previsible. La falta de lluvias y el calor sostenido pueden complicar la gestión del agua y la organización de actividades al aire libre. El análisis de la Aemet es claro: por ahora, guardar el bañador en Málaga sigue sin ser buena idea.