Garaje de Bad Bunny: de Toyota Corolla a Ferrari Testarossa y Bugatti Chiron. Bad Bunny ha reunido en su garaje vehículos que van desde el modesto Toyota Corolla hasta el exclusivo Bugatti Chiron. Su colección refleja el recorrido desde coches sencillos hasta superdeportivos, y la pasión por la automoción se ha convertido en parte de su imagen pública.
Bad Bunny, uno de los artistas más solicitados de la escena latinoamericana, volvió a estar en el centro de atención del público español en junio — no solo por sus conciertos con entradas agotadas, sino también por su impresionante colección de automóviles. En las últimas semanas, el cantante ha llenado estadios en Barcelona y se prepara para una serie de presentaciones en Madrid, y su parque automovilístico genera tanto interés como su agenda de giras.
Benito Antonio Martínez Ocasio, conocido como Bad Bunny, no oculta su pasión por los coches. En sus canciones y videoclips aparecen automóviles con regularidad, y el propio artista ha subrayado en varias ocasiones que el transporte se ha convertido para él en un símbolo de libertad y éxito. Un lugar especial en su colección lo ocupa un Toyota Corolla de 2003 — fue con este modelo que comenzó su camino. El coche, adquirido antes de alcanzar la fama mundial, sigue siendo el más preciado para él: el Corolla aparece en el videoclip de 'Yonaguni' y, según el cantante, le recuerda los tiempos sencillos en Puerto Rico.
La temática japonesa continúa en el garaje de Bad Bunny gracias a la Toyota Tacoma TRD, una potente pick-up con motor V6 de 3,5 litros y 278 CV. Este vehículo se puede ver en el videoclip de 'Me porto bonito', donde el artista lava personalmente la Tacoma verde. En la colección también hay otros todoterrenos: un Mercedes-Benz G63 AMG con motor V8 de 585 caballos y un exclusivo Rolls-Royce Silver Shadow, que Bad Bunny personalizó y transformó en un llamativo todoterreno.
No faltaron los coches eléctricos: en el garaje del cantante está el Tesla Cybertruck, un modelo que no está autorizado para circular en Europa pero que se ha vuelto tan relevante para Bad Bunny que incluso dio nombre a una de sus canciones. Entre los deportivos destacan el Ferrari Testarossa con motor V12 de 390 CV y el BMW M4, el primer coupé de lujo que el artista adquirió tras alcanzar el éxito. El estilo americano en la colección lo aporta el Pontiac GTO, un muscle car de culto que añade un toque retro al conjunto.
La pieza más cara fue el Bugatti Chiron 110 ANS, una serie limitada de solo 20 unidades valorada en 4 millones de dólares. Bad Bunny fue propietario de este superdeportivo con motor W16 de 1.500 caballos, capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 2,4 segundos, pero hace un año lo puso a la venta. A pesar de ello, su garaje sigue siendo uno de los más comentados en el mundo del espectáculo.
El interés por las colecciones de autos de celebridades no disminuye: recientemente también ha llamado la atención la historia del regreso del legendario Lada Niva, sobre la que se puede saber más en el artículo sobre la nueva imagen del todoterreno ruso.
La colección de Bad Bunny no es solo un conjunto de coches caros, sino un reflejo de su biografía y su gusto personal. Cada vehículo está vinculado a una etapa concreta de la vida del artista, y la diversidad de modelos subraya su interés por distintas culturas y épocas. Este enfoque convierte el garaje de Bad Bunny no solo en un motivo de envidia, sino también en una especie de autobiografía sobre ruedas.