Bastó un cruce de indirectas entre Juls Janeiro y Belén Esteban para que el clan Janeiro volviera a la primera línea mediática. La aparición de Esteban en '¡De viernes!', con el permiso inédito de su hija para hablar, reabrió viejas heridas. Cada miembro de la familia, una de las más conocidas del corazón español, volvió a estar bajo la lupa.
Jesulín de Ubrique, siempre rodeado de distancia y misterio desde que dejó los ruedos, vuelve a estar en el centro. En los años noventa fue un fenómeno de masas y un icono pop. Ahora prefiere la discreción y se dedica a la gestión empresarial, lejos de la exposición pública. Vive en Arcos de la Frontera. Se ha hablado de su implicación en negocios de hidrocarburos a través de Taurovox S.L., pero los registros oficiales no muestran datos recientes sobre su actividad, según El Mundo y otros medios generalistas.
Andrea Janeiro autorizó públicamente a su madre, Belén Esteban, a hablar sobre su historia familiar, marcando un giro inédito en la exposición mediática del clan.
Pero el clan Janeiro no es solo Jesulín. La matriarca, Carmen Bazán, fue durante años un rostro habitual de la prensa rosa. Ahora atraviesa un momento difícil. Perdió su casa y afrontó la muerte de su exmarido Humberto Janeiro en 2020. Se ha refugiado entre Ubrique, Marbella y, últimamente, Portugal. Su hermana Laly Bazán contó que Carmen sufre una depresión profunda, pero los medios insisten en que no hay informes médicos oficiales que lo confirmen. La familia prefiere no hablar de su salud.
En el otro extremo está Humberto Janeiro Jr., el más reservado. Es piloto comercial y siempre ha buscado el anonimato y la estabilidad lejos de los focos, aunque sigue unido a sus hermanos. Su relación con María del Pino, madre de sus tres hijos, terminó hace más de cinco años. Su perfil bajo lo mantiene fuera de la tormenta mediática.
Carmen Janeiro, la única hija del matrimonio, también ha optado por la distancia. Tras años en televisión y revistas, y una etapa como modelo y profesora de yoga, cambió de rumbo. Ahora está vinculada al sector bancario y vendió su casa en Marbella, como se contó en un análisis anterior. No tiene hijos y, tras romper con Luis Masaveu, ha vuelto a vivir en Ubrique, lejos del ruido mediático.
El reciente conflicto entre Belén Esteban y la familia Janeiro se reavivó tras la entrevista de Esteban en septiembre de 2026, donde acusó a Jesulín de distanciamiento con su hija Andrea. La reacción pública de Juls Janeiro y la autorización expresa de Andrea para que su madre defendiera su versión han marcado un antes y un después en la exposición mediática de la familia.
Víctor Janeiro, el menor, siguió los pasos taurinos de su hermano mayor, aunque con una carrera más discreta. En los dos mil saltó a la televisión y se hizo habitual en concursos y realities. Ahora compite en 'Supervivientes All Stars'. Está casado con Beatriz Trapote y tiene tres hijos. Ha preferido mantenerse al margen de los conflictos familiares, pero en televisión ha dejado ver la tensión interna. En una intervención reciente, Víctor admitió que la historia mediática de Belén Esteban "ha afectado a toda la familia" y la acusó de haber construido parte de su carrera sobre la relación con Jesulín, según recogió la prensa nacional.
La tercera generación del clan, mucho menos expuesta, suma diez nuevos miembros. Jesulín tiene cuatro hijos: Andrea Janeiro, de su relación con Belén Esteban, y Julia 'Juls', Jesús Alejandro y Hugo, de su matrimonio con María José Campanario. Víctor y Trapote han formado una familia numerosa con Víctor Jr., Oliver y Brenda. Humberto Jr. también es padre de tres, pero sus nombres y edades no se han hecho públicos.
María José Campanario, esposa de Jesulín desde 2002, siempre ha estado en un segundo plano, aunque su nombre aparece a menudo en el conflicto con Esteban. Es odontóloga y fue diagnosticada de fibromialgia. Ha orientado su trabajo hacia la venta directa y el marketing de productos de belleza, y en redes sociales muestra su apoyo a causas sociales.
El regreso del clan Janeiro al foco mediático no es casual. Viejos resentimientos, nuevas distancias y la exposición de una saga que marcó época en la prensa rosa vuelven a mostrar que, en las familias mediáticas, ningún silencio es definitivo. La historia de los Janeiro, con sus giros, reconciliaciones y rupturas, sigue mostrando cómo la notoriedad pública puede transformar y desgastar los lazos familiares. El interés renovado por sus movimientos confirma que, en la crónica social española, el apellido Janeiro nunca deja de generar titulares.