Escribano sale de Indra: la mayor operación del mercado en tres años. Los hermanos Escribano vendieron el 14,3% de las acciones de Indra tras un prolongado conflicto con el gobierno. Se trata de la mayor salida de un accionista privado en los últimos años. Ahora, el control de Indra pasa al Estado y sus aliados.
En España ha concluido uno de los conflictos corporativos más destacados de los últimos años: los hermanos Escribano han salido completamente del capital de Indra, vendiendo su participación del 14,3%. La operación ha sido el resultado de dos meses de enfrentamiento con el Gobierno y ha provocado un cambio en el equilibrio de poder en una de las principales empresas del sector de defensa del país. Según Expansión, el valor del paquete colocado superó los 1.300 millones de euros, y las acciones de Indra subieron casi un 5% en la víspera de la operación.
La salida de Escribano supone no solo la pérdida del segundo mayor accionista privado, sino también la eliminación del principal obstáculo para la consolidación del control estatal sobre Indra. Ahora, el bloque del Gobierno y sus aliados, entre ellos Sapa con una participación ligeramente superior al 7%, controla cerca del 35% del capital de la compañía. Esto les permite sacar adelante decisiones en las juntas de accionistas incluso con una asistencia media.
Motivos de la ruptura
Las raíces del conflicto se remontan a la discusión sobre la posible compra de Indra por parte de la empresa familiar Escribano Mechanical & Engineering. Esta compañía es uno de los principales actores del sector de defensa, especializada en la fabricación de drones y equipos terrestres. La dirección de Indra, encabezada por el CEO José Vicente de los Mozos, consideraba la operación estratégicamente importante, pero surgió un conflicto de intereses: la compra de un negocio propiedad del entonces presidente de Indra generó malestar entre los consejeros independientes y el Gobierno.
La intervención de Moncloa y del asesor económico Manuel de la Rocha llevó a que Escribano fuera apartado de la dirección. Según Expansión, incluso se discutió una posible operación por un valor de 2.300 millones de euros, pero las negociaciones se estancaron. Finalmente, el 1 de abril, Escribano dejó el cargo de presidente y Ángel Simón fue nombrado en su lugar como presidente no ejecutivo.
Consecuencias para el mercado y las empresas
La operación de venta de acciones de Escribano fue la mayor en el mercado español desde la colocación del 7,5% de Bankia en 2014. Se realizó a través de una colocación acelerada: los bancos pactaron previamente las condiciones con grandes inversores para minimizar el impacto en la cotización. Para los propios hermanos Escribano, esto supone una ganancia de casi mil millones en tres años de participación en el capital de Indra y la ausencia de urgencia económica en futuras negociaciones.
A pesar de la ruptura, Indra y Escribano Mechanical & Engineering siguen siendo socios en varios grandes contratos de defensa. Solo en programas de artillería, sistemas antidrones y vehículos anfibios, la cartera conjunta de pedidos supera los 7.500 millones de euros. El Ministerio de Defensa ya ha instado a las empresas a centrarse en la cooperación y no desperdiciar recursos en conflictos internos, dado el esperado crecimiento de los encargos en el sector de Defensa.
Contexto y perspectivas
La cuestión sobre un posible regreso a las negociaciones de fusión sigue abierta por el momento. La dirección de Indra no descarta reanudar el diálogo, aunque reconoce que el proceso se encuentra estancado tras la salida de Escribano. Al mismo tiempo, como señala Expansión, la actual estructura accionarial otorga al Estado y a sus aliados el control máximo sobre las decisiones estratégicas de la compañía.
La situación en torno a Indra y Escribano se ha convertido en uno de los temas más comentados del mercado español en 2026. Para comparar, anteriormente las grandes operaciones y los conflictos entre estructuras privadas y estatales ya habían atraído la atención, como fue el caso del conflicto agudo entre Madrid y las Islas Canarias por el buque con Hantavirus.