Juan Avellaneda atraviesa uno de los momentos más difíciles tras el fallecimiento de su padre, diagnosticado de ELA hace meses. El diseñador catalán, muy conocido en televisión y moda, se enfrenta a una etapa marcada por la enfermedad y la emoción.
El universo mediático de la moda y la televisión en España se detiene ante la noticia que ha sacudido la vida de Juan Avellaneda. El diseñador catalán, rostro habitual en platós y referente de estilo, atraviesa una de sus etapas más delicadas tras la muerte de su padre, quien llevaba meses luchando contra la esclerosis lateral amiotrófica (ELA). La noticia, confirmada por la revista ¡Hola!, ha puesto en primer plano la dimensión más íntima y vulnerable de Avellaneda, que siempre ha protegido con celo su vida privada.
Según detalla ¡Hola!, el vínculo entre padre e hijo era especialmente estrecho, marcado por la admiración y el orgullo mutuo. El padre de Juan, descrito como un hombre cercano y afable, formó parte durante años del equipo de difusión de la revista en Barcelona, aunque ya estaba retirado. Su figura, más allá del entorno familiar, era conocida y apreciada en el círculo mediático, lo que añade un matiz de cercanía a la noticia.
Un diagnóstico que cambió todo
Fue en junio de 2025 cuando Avellaneda decidió compartir públicamente el diagnóstico de ELA de su padre, coincidiendo con el Día Mundial de la enfermedad. En aquel momento, el diseñador confesó que su perspectiva vital había cambiado radicalmente desde que la noticia llegó a la familia. Habló de la importancia de visibilizar la ELA, de apoyar la investigación y, sobre todo, de no dejar solos a quienes la padecen ni a sus familias. Desde entonces, la evolución de la enfermedad fue cada vez más visible y dolorosa, hasta el punto de que en sus últimas declaraciones Avellaneda reconocía que su padre ya no podía hablar y que la situación era “vivir sin esperanza”.
La progresión de la ELA y el deterioro de la salud de su padre han marcado los últimos meses del diseñador, que no ha dudado en reclamar más apoyo institucional y social para los pacientes y sus allegados. La experiencia, según sus propias palabras, le ha hecho ver lo mucho que queda por hacer en materia de ayudas y acompañamiento.
Un año de retos personales
El fallecimiento de su padre se suma a una serie de desafíos personales que han puesto a prueba la fortaleza de Avellaneda en el último año. El diseñador, que ya había superado un cáncer de testículo a los 26 años, reconocía recientemente que el miedo a una recaída nunca desaparece del todo. A comienzos de 2025, una gripe que derivó en neumonía y complicaciones respiratorias le obligó a ser ingresado en el hospital, donde los médicos detectaron manchas en el pulmón. Tras varias pruebas, todo quedó en un susto, pero la experiencia le llevó a frenar y priorizar su salud.
La preocupación no terminó ahí. En noviembre, su marido Sergio Corbera tuvo que ser ingresado en la UCI, un episodio que Avellaneda definió como una auténtica montaña rusa emocional. Aunque prefirió no dar detalles sobre el motivo, sí compartió con sus seguidores que la recuperación sería lenta, pero que poco a poco iban viendo avances.
El peso de la familia y la exposición pública
La historia de Juan Avellaneda y su padre ha resonado especialmente en el entorno mediático por la naturalidad con la que el diseñador ha abordado temas tan delicados como la enfermedad y la pérdida. La relación entre ambos, marcada por la complicidad y el apoyo mutuo, ha sido recordada por quienes les conocieron en el entorno de ¡Hola! y en el círculo profesional de Barcelona. La noticia ha generado numerosas muestras de cariño y solidaridad, tanto de compañeros de profesión como de seguidores anónimos.
En el contexto de las familias mediáticas que afrontan momentos difíciles, no es la primera vez que una figura pública comparte el impacto de una pérdida o una enfermedad. Recientemente, el homenaje íntimo de Suso Álvarez a su padre fallecido durante su boda también generó conversación y empatía en redes sociales, mostrando cómo la esfera pública y la privada se entrelazan en situaciones de duelo.
La despedida del padre de Juan Avellaneda deja una huella profunda en el diseñador, que afronta ahora una etapa marcada por la ausencia y el recuerdo. Como señala la información de Divinity, la historia de esta familia es también un recordatorio de la importancia de la visibilidad y el apoyo en torno a enfermedades como la ELA, que siguen siendo un reto tanto para quienes las padecen como para sus seres queridos.