El Papa León XIV llega a Madrid con retraso y recibe regalos de la familia real. El Papa León XIV llegó con 17 minutos de retraso a su visita en Madrid. Fue recibido por la familia real y las autoridades, en una ceremonia que incluyó obsequios y la actuación de un coro infantil. La visita transcurrió bajo estrictas medidas de seguridad.
El Papa León XIV inició su visita oficial a España con un retraso: su llegada al Palacio Real de Madrid se produjo 17 minutos después de la hora prevista. En la plaza frente al palacio fue recibido por el rey Felipe VI, la reina Letizia, así como por el presidente Pedro Sánchez y miembros del gobierno. El protocolo se cumplió al detalle: los miembros de la familia real, según la tradición, besaron el anillo del pescador, y las mujeres —excepto la reina— iban vestidas de negro, los hombres con trajes oscuros. La reina volvió a hacer uso del privilegio del atuendo blanco, reservado únicamente a las reinas católicas.
La visita estuvo acompañada de estrictas medidas de seguridad: desde primera hora de la mañana decenas de personas se congregaron frente al palacio para ver al Papa tras su llegada al aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. En la Plaza de la Armería se formó una guardia de honor, y al llegar el Papa se dispararon 21 salvas de cañón, el máximo honor militar para un jefe de Estado. Tras la interpretación de los himnos de la Ciudad del Vaticano y de España, el Papa y el Rey pasaron revista a las unidades militares y luego tuvo lugar el saludo protocolario entre las delegaciones oficiales.
Se prestó especial atención a la ceremonia de entrega de obsequios. La familia real entregó al Papa León XIV copias facsimilares de documentos de Isabel la Católica, el libro «Mapas de América en los libros españoles de los siglos XVI a XVIII», una colección de monedas «año Gaudí» y un lote de productos asturianos. En respuesta, el Papa obsequió a los reyes una imagen en mosaico de Cristo Sol y una medalla conmemorativa de su visita apostólica. Tras el encuentro privado en el salón Gasparini, el Papa y los miembros de la familia pasaron al Salón del Trono para saludar a los 250 invitados, entre quienes solo había representantes del PP, PSOE, Vox y UPN. Algunos políticos, incluidos el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y el líder vasco Imanol Pradales, estuvieron ausentes.
Al finalizar la visita, la familia real mostró al Papa la capilla del palacio, donde para él interpretó obras de Franz Biehl y Giovanni da Palestrina la Escolanía del Escorial, coro de agustinos al que pertenece el propio Papa. A lo largo de la galería se exhibían tapices del siglo XVI adquiridos por Felipe II. Tras la ceremonia, el Papa abandonó el palacio en un papamóvil híbrido, que se utilizará durante toda la visita.
Las visitas papales a España siempre van acompañadas de especial atención al detalle y al protocolo. Por comparación, la reciente decisión de las autoridades de Castilla y León de reconocer la casa vaquera como bien de interés cultural también provocó amplio eco, lo que subraya la importancia de los gestos simbólicos en la política y cultura españolas —más detalles en el reportaje sobre el estatus de la casa vaquera en Castilla y León. Es importante señalar que la visita del Papa León XIV fue el segundo evento de este tipo para la princesa Leonor y la infanta Sofía: anteriormente se habían reunido con Benedicto XVI en su infancia. Estos encuentros subrayan la continuidad de las tradiciones y el papel de la monarquía en las relaciones con el Vaticano. En España, las visitas papales suelen tener no solo un significado religioso, sino también político, y los detalles del protocolo se convierten en objeto de atención pública.