No limpiar el filtro del aire acondicionado puede elevar el consumo hasta un 30%. Ajustar el termostato y mantener el equipo en buen estado ayuda a evitar sorpresas en la factura durante el verano.
Un filtro de aire acondicionado sucio puede traducirse en un aumento inesperado de la factura eléctrica. José María Camarero, periodista económico, advierte que este descuido, habitual en muchos hogares, puede incrementar el consumo energético del aparato hasta un 30%. La acumulación de polvo y suciedad en los filtros obliga al equipo a trabajar más tiempo y con mayor esfuerzo para alcanzar la temperatura deseada, lo que repercute directamente en el bolsillo.
La recomendación de los expertos es clara: limpiar los filtros al menos una vez al año, y con mayor frecuencia si el aire acondicionado funciona muchas horas al día. El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) respalda esta práctica, señalando que el mantenimiento periódico no solo reduce el consumo, sino que también prolonga la vida útil del equipo. Según estimaciones del Departamento de Energía de Estados Unidos, una limpieza o sustitución regular de los filtros puede suponer un ahorro de entre el 5% y el 15% en el gasto energético del aire acondicionado.
Temperatura óptima
Otro error frecuente es programar el termostato a temperaturas demasiado bajas al llegar a casa. Camarero subraya que fijar el aire acondicionado a 18 grados no enfría la estancia más rápido, pero sí obliga al compresor a trabajar al máximo, disparando el consumo. Cada grado que se reduce por debajo de los 24 grados puede aumentar el gasto eléctrico en torno a un 8%, lo que significa que pasar de 24 a 18 grados puede suponer hasta un 48% más de consumo. El IDAE recomienda mantener el termostato entre 24 y 26 grados para garantizar el confort sin excesos en la factura.
Distribución del aire
La orientación de las rejillas también influye en la eficiencia del sistema. Camarero aconseja dirigirlas hacia arriba, ya que el aire frío tiende a descender de forma natural y así se reparte mejor por toda la habitación. Esta configuración evita que el flujo se concentre en una sola zona y reduce la necesidad de bajar la temperatura para sentir frescor.
Medidas para contener el calor
Además del mantenimiento y la temperatura, pequeños gestos diarios pueden marcar la diferencia. Bajar persianas, cerrar cortinas y evitar la entrada directa del sol ayudan a mantener la vivienda más fresca y a reducir el esfuerzo del climatizador. El IDAE sugiere ventilar la casa durante la noche o a primera hora de la mañana, cuando la temperatura exterior es más baja, para renovar el aire sin aumentar el calor interior.
Impacto en la factura
El uso intensivo del aire acondicionado puede añadir entre 20 y 60 euros mensuales a la factura eléctrica, dependiendo de la eficiencia del aparato, el aislamiento de la vivienda y el precio de la electricidad. Un mantenimiento adecuado y un uso racional permiten contener este gasto y evitar sorpresas desagradables al final del verano.
Como referencia, los fabricantes y organismos oficiales insisten en la importancia de revisar el estado del equipo antes de la temporada de calor. Un aparato bien cuidado no solo consume menos, sino que también ofrece un mejor rendimiento y reduce el riesgo de averías costosas. En un contexto de precios energéticos elevados, estos consejos se convierten en una herramienta práctica para el ahorro doméstico.