El tribunal decidirá si Jordi Pujol, de 95 años, podrá asistir personalmente al juicio. Jordi Pujol, de 95 años, ha solicitado que el tribunal evalúe su estado de salud antes de que comience el mediático proceso. Los médicos han detallado su situación física y mental. El tribunal tomará la decisión sobre su presencia en las sesiones.
En noviembre de 2025, España será escenario de uno de los juicios más comentados de los últimos años. En el banquillo de los acusados estará el ex presidente de Cataluña, Jordi Pujol, quien acaba de cumplir 95 años. La cuestión de su presencia física en las audiencias se ha convertido en un asunto aparte: la defensa exige una evaluación médica para determinar si está en condiciones de soportar un proceso largo y complejo.
Pujol y su familia quedaron en el centro de la atención pública después de que, hace más de diez años, saliera a la luz el ocultamiento durante años de una fortuna considerable fuera de España. Ahora, después de años, el tribunal no solo deberá valorar las acusaciones, sino también decidir si el acusado, de avanzada edad, podrá asistir a las sesiones en persona o de forma remota.
Los abogados han presentado ante el tribunal tres informes médicos que detallan las capacidades físicas y cognitivas de Pujol. Los documentos indican que la edad y el estado de salud pueden afectar su capacidad para comprender lo que ocurra en la sala. Sin embargo, el propio ex presidente no quiere eludir su responsabilidad por razones médicas y ha manifestado su disposición a declarar ante los jueces.
A diferencia de su esposa, Marta Ferrusola, quien fue eximida de responsabilidad debido a una grave enfermedad, Pujol no aceptó seguir el mismo camino. Su defensa no solicitó el archivo del caso por demencia y, en cambio, propuso al tribunal la participación del acusado por videoconferencia. Esta opción le permitiría seguir el desarrollo del proceso sin exponerse a riesgos adicionales asociados a los desplazamientos y la permanencia en la sala del tribunal.
La cuestión de su presencia en Madrid sigue sin resolverse
Todavía no está claro si el tribunal tomará una decisión antes del inicio de las vistas o ya durante la primera sesión. En caso de que se considere imprescindible la presencia física, la familia de Pujol ya se ha visto obligada a reservar una habitación de hotel en Madrid durante el proceso. Normalmente, a los acusados de edad avanzada se les permite ausentarse de la mayoría de las sesiones y acudir solo en días clave, como cuando deben declarar o escuchar las conclusiones finales de las partes.
Está previsto que los acusados intervengan al final del juicio, una práctica ya habitual en los tribunales españoles. Esto les permite conocer todas las pruebas y argumentos presentados antes de pronunciarse.
Repercusión social y postura de las autoridades
La cuestión de si una persona de edad tan avanzada debe asistir personalmente a un proceso judicial tan largo ha generado un amplio debate público. Incluso el actual presidente de Cataluña ha instado a los jueces a considerar no solo los aspectos legales, sino también los humanos de la situación. Según él, el sistema judicial cuenta con herramientas que permiten tomar decisiones teniendo en cuenta la edad y el estado de salud de los acusados.
El juicio contra Pujol promete ser no solo una prueba legal, sino también ética para el sistema español. En las próximas semanas se verá cómo se garantizará el derecho a la defensa y a un juicio justo para uno de los políticos más conocidos de Cataluña.