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El fracaso de la carretera solar en Francia deja una lección costosa

El fracaso de la carretera solar en Francia deja una lección costosa Español.News © espanol.news
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Francia desmontó en 2024 su primer kilómetro de carretera solar tras años de resultados muy por debajo de lo esperado. El proyecto, que costó 5 millones de euros, produjo mucha menos electricidad de la prevista y mostró los límites del asfalto como base para paneles solares.

En 2024, Francia desmontó la carretera solar de Tourouvre-au-Perche. Así terminó un experimento que prometía cambiar la energía renovable en el país, pero que acabó mostrando los límites técnicos y económicos de poner paneles solares sobre el asfalto.

El proyecto empezó en 2016. El gobierno invirtió 5 millones de euros en un solo kilómetro de la RD5, lejos de los 1.000 kilómetros que se anunciaron como meta política. Se instalaron 2.880 losas solares en unos 2.800 metros cuadrados. El objetivo era aportar 280 MWh al año a la red eléctrica. Pero la realidad fue otra. En 2018, la producción bajó a solo 78,4 MWh, apenas el 28% de lo previsto.

El Departamento de Orne confirmó el inicio del desmontaje definitivo de la carretera solar en mayo de 2024, devolviendo el tramo a su estado original de asfalto.

La diferencia entre lo esperado y lo real se notó desde el principio. El primer año completo generó 149.459 kWh, un 53,4% de la meta. Al año siguiente, la cifra cayó aún más. Los ingresos por venta de electricidad también bajaron: de los 10.500 euros anuales que se esperaban, solo se lograron 3.100 euros en 2018, un 70,5% menos de lo proyectado.

Las causas del fracaso fueron claras y no se pudieron evitar. El tráfico constante desgastó las juntas y resinas. La suciedad, las hojas y las sombras taparon parte de los paneles. Hubo fallos eléctricos y desprendimientos que obligaron a quitar tramos enteros ya en 2019. Colas, la empresa responsable junto al Institut National de l’Énergie Solaire, admitió ante la Asamblea Nacional que la rentabilidad estaba muy lejos. Dijeron que el futuro de esta tecnología solo tenía sentido en usos mucho más pequeños, como alimentar equipos cercanos a las carreteras.

El desmontaje no fue inmediato. El Departamento de Orne siguió probando nuevas losas hasta 2024. Ese año empezó la retirada final y se restauró la calzada. Siete años y medio después de la inauguración, el balance era claro: el asfalto no sirve para la energía solar a gran escala.

El proyecto Wattway fue concebido desde el inicio como piloto y no como sustituto masivo de carreteras, aunque en la comunicación pública se presentó a menudo como un avance revolucionario.

Wattway, la marca detrás de la tecnología, no desapareció con el cierre de Tourouvre. En 2024, la empresa presentó el tramo como banco de pruebas para comparar materiales y procesos en condiciones reales. Aseguraron que las nuevas generaciones habían bajado costes y mejorado la potencia por metro cuadrado. Ahora, sus soluciones se enfocan en aparcamientos, pistas ciclistas y zonas de autoconsumo, lejos de la idea inicial de cubrir kilómetros de carreteras interurbanas.

El caso de Tourouvre muestra cómo la innovación tecnológica puede chocar con la realidad física y económica. Mientras tanto, la instalación de paneles solares en viviendas y edificios sigue creciendo como opción más eficiente y rentable. El contraste con municipios autosuficientes que se abastecen con placas solares en tejados es claro y refuerza la tendencia hacia soluciones adaptadas al entorno y al uso real.

El impacto de los costes energéticos en la economía francesa ha sido un tema recurrente, como se vio en el análisis anterior sobre transporte e inflación. La experiencia de la carretera solar muestra la importancia de analizar bien la viabilidad técnica antes de invertir grandes sumas públicas en infraestructuras energéticas no probadas.

La retirada de la carretera solar de Tourouvre no significa el fin de la innovación en energías renovables, pero sí es una advertencia sobre los riesgos de dejarse llevar por promesas espectaculares sin respaldo en la práctica. El futuro de la energía solar en Francia parece estar más en los tejados que en el asfalto. La experiencia de este proyecto servirá para orientar mejor las próximas inversiones públicas en el sector.

Según El País, la experiencia francesa se ha convertido en un caso de estudio sobre los límites de la tecnología solar aplicada a infraestructuras viales.

Laura Castillo Español.News
Redacción de España

Laura Castillo

Laura Castillo es periodista especializada en turismo, cultura e historia de España. Ha colaborado con Descubre Castilla, Rutas con Alma y Vida Local, escribiendo sobre tradiciones, fiestas regionales y rutas de viaje