Un incendio en la sierra de la Cabrera-Bédar ha causado 12 fallecidos y 23 desaparecidos. El fuego, originado por un poste eléctrico caído y avivado por el viento, obligó a evacuar a más de 1.500 personas.
El incendio declarado en la sierra de la Cabrera-Bédar, en Almería, ha dejado al menos 12 víctimas mortales y mantiene a 23 personas en paradero desconocido. El fuego, que comenzó el jueves por la tarde en la pedanía de Almocaizar, se propagó con una rapidez inusual debido a la combinación de un poste eléctrico de madera caído, la sequedad del terreno y fuertes rachas de viento. Más de 1.500 residentes han tenido que abandonar sus viviendas, mientras los servicios de emergencia continúan trabajando para controlar el avance de las llamas.
Según los primeros testimonios, el origen del incendio apunta a la caída de un antiguo poste de la luz, cuyo cableado privado habría provocado un chispazo al tocar el suelo. Un operario de carreteras intentó contener el fuego en sus inicios, pero la situación se agravó rápidamente. La Guardia Civil investiga si la infraestructura eléctrica, que ya no estaba en uso, fue el detonante de la tragedia. La compañía Endesa ha negado que la línea estuviera activa o bajo su responsabilidad.
La propagación del fuego fue fulminante. Las condiciones meteorológicas, con temperaturas elevadas y vientos de hasta 50 kilómetros por hora, empujaron las llamas por barrancos y ramblas de difícil acceso. Muchas de las víctimas intentaron huir en coche desde sus cortijos, desoyendo las instrucciones de permanecer refugiados, y quedaron atrapadas por el avance del incendio. Otras ocho personas resultaron heridas, cuatro de ellas de gravedad. Las autoridades insisten en la importancia de seguir las indicaciones de emergencia para evitar nuevas tragedias.
El dispositivo de emergencia, coordinado desde el puesto de mando de Turre, ha movilizado a bomberos, Guardia Civil, servicios sanitarios y representantes políticos. El alcalde de Los Gallardos y el de Bédar participaron en los avisos y desalojos puerta a puerta, llegando incluso a utilizar las campanas de la iglesia para alertar a la población. La dispersión de viviendas en la zona complicó las labores de evacuación y control. La mayoría de las casas han sido revisadas por los agentes, que marcan con una equis amarilla aquellas donde han comprobado la presencia de supervivientes o víctimas.
El fuego avanzó a más de cien metros por minuto, según las autoridades, superando la capacidad de respuesta de los equipos terrestres. La vegetación, revitalizada por un invierno lluvioso y luego secada por el calor, actuó como combustible. El viento, que el sábado ofreció una breve tregua, permitió a los equipos de la Unidad Militar de Emergencias atacar los focos más activos y contener el avance hacia el norte, especialmente en localidades como Lubrín, donde la población permaneció confinada durante horas.
La gestión de la emergencia ha generado debate sobre la activación de la alerta Es-Alert, que finalmente no se utilizó para evitar mensajes contradictorios entre confinamiento y evacuación. Dos personas han sido detenidas por desobedecer las órdenes de las fuerzas de seguridad al intentar regresar a zonas restringidas. La situación sigue siendo crítica, con numerosos evacuados a la espera de poder volver a sus hogares.
Para más detalles sobre el desarrollo del incendio y las cifras de víctimas, se puede consultar el análisis de la cobertura previa de Español News sobre la tragedia en Los Gallardos.
El incendio de Los Gallardos se suma a la lista de los más letales registrados en España en la última década. La sierra de la Cabrera-Bédar, conocida por su biodiversidad y cortijos rehabilitados por residentes extranjeros, ha quedado gravemente afectada. Las autoridades han anunciado que, una vez controlada la emergencia, se analizarán las causas y la gestión para extraer lecciones y mejorar los protocolos de actuación en situaciones similares. La prioridad sigue siendo la localización de los desaparecidos y la protección de las poblaciones cercanas.