Ocho activistas en Madrid llevados a juicio por protesta contra equipo de Israel. Ocho participantes en una protesta contra el equipo israelí en La Vuelta han sido citados a juicio. Los activistas consideran el caso un intento de intimidar a los manifestantes. Las autoridades los acusan de varios delitos.
Ocho activistas se convirtieron en imputados en una causa penal tras una protesta durante una etapa de la Vuelta Ciclista a España en Becerril de la Sierra, donde en septiembre de 2025 bloquearon el recorrido en señal de rechazo a la participación del equipo Israel Premier Tech. Todos recibieron citaciones judiciales cinco meses después del incidente y deberán comparecer ante el juzgado de Collado Villalba el 21 de octubre. La protesta estuvo marcada por la intervención de la Guardia Civil, el uso de gas pimienta y la detención de uno de los participantes. Los otros siete solo fueron informados de la apertura del caso en febrero de 2026.
Según la investigación, a los activistas se les imputan cuatro cargos: desobediencia, resistencia a la autoridad, alteración del orden público y atentado contra agentes de la autoridad. En conjunto, estas acusaciones podrían suponer penas de prisión de tres a seis años. El abogado defensor afirma que la acción fue exclusivamente pacífica, no supuso ningún peligro ni para los deportistas ni para los agentes de policía, y considera que el proceso penal busca impedir futuras protestas.
Los propios activistas califican lo ocurrido como un “ejemplo de doble rasero” por parte del gobierno y consideran el caso una forma de presión sobre la sociedad civil. Prevén celebrar una rueda de prensa ante la Fiscalía con el apoyo de Amnistía Internacional para llamar la atención sobre la situación y subrayar que sus acciones no fueron violentas. Aseguran que todas las acusaciones sobre uso de palos o amenazas son falsas: se trataba de piezas de pancartas.
Durante la protesta, según los participantes, varias personas resultaron heridas y uno de los detenidos informó de hematomas y daños en sus gafas. Los organizadores de la manifestación aseguran que los deportistas no sufrieron daños y que la única consecuencia fue la necesidad de desviar el recorrido. El campeón de La Vuelta 2025, Jonas Vingegaard, señaló en una entrevista que la protesta casi afecta el desarrollo de la carrera, pero gracias a la intervención de la policía los participantes pudieron continuar la competición.
La situación en Becerril recuerda a otro caso, cuando en Valladolid cuatro activistas también fueron procesados por protestar contra Israel Premier Tech durante una contrarreloj individual. Entonces, la fiscalía solicitó hasta 25 meses de prisión por desorden público y resistencia a la autoridad. En ambos casos, los participantes no niegan su presencia, pero insisten en el carácter pacífico de sus acciones.
Las autoridades están considerando la posibilidad de reclasificar los cargos como administrativos, aunque por ahora el caso sigue siendo penal. Para recaudar fondos destinados a la defensa legal, los activistas lanzaron un sitio web especial. Diversas organizaciones civiles se han sumado a su apoyo, exigiendo no solo la absolución de los acusados, sino también la ruptura de las relaciones diplomáticas y comerciales entre España e Israel, así como la prohibición de la participación de equipos israelíes en eventos deportivos y culturales del país.
En el contexto de las protestas y procesos judiciales en curso en Madrid, cabe destacar que las autoridades locales ya se han enfrentado anteriormente a decisiones polémicas sobre temas controvertidos. Por ejemplo, recientemente un tribunal suspendió temporalmente el estatus del edificio del gobierno de Madrid como lugar de la memoria, lo que también generó una reacción pública. Se puede consultar más información al respecto en el artículo sobre la decisión respecto al edificio en la Puerta del Sol.
La Vuelta Ciclista a España es uno de los mayores eventos deportivos del país, que cada año atrae la atención no solo de aficionados, sino también de distintos movimientos sociales. En los últimos años, las protestas contra la participación de equipos israelíes se han vuelto habituales, y la respuesta de las autoridades y los tribunales a este tipo de acciones sigue siendo tema de debate público. En España, el enjuiciamiento penal por participar en protestas pacíficas genera controversia sobre los límites de la libertad de expresión y las formas aceptables de desobediencia civil.