Los incendios en Ávila, Madrid y Toledo ya han quemado 77.000 hectáreas. Más de 90.000 personas han sido evacuadas o confinadas. El Gobierno declara emergencia nacional y prepara ayudas para las zonas afectadas.
La emergencia por incendios forestales en el centro de España ha alcanzado niveles históricos. Más de 77.000 hectáreas han sido arrasadas en Ávila, Madrid y Toledo, con cerca de 90.000 personas obligadas a abandonar sus hogares o permanecer confinadas. El fuego en la provincia de Ávila ya es el mayor registrado en la historia del país, según datos oficiales. El Gobierno ha anunciado que declarará las zonas afectadas como gravemente dañadas por la emergencia, lo que permitirá activar ayudas y recursos extraordinarios.
Las labores de extinción continúan siendo extremadamente complejas. El avance de las llamas se ha ralentizado en las últimas horas, pero los equipos de bomberos y la Unidad Militar de Emergencias (UME) siguen enfrentándose a condiciones meteorológicas adversas, con fuertes rachas de viento y temperaturas en aumento. El riesgo de reactivaciones es alto y la prioridad es evitar que los dos grandes focos, el de Burgohondo en Ávila y el de la Sierra Oeste de Madrid, se fusionen en un solo incendio de dimensiones aún mayores.
En la Comunidad de Madrid, la situación sigue siendo crítica en varias zonas, especialmente en el entorno del río Cofio, la urbanización El Encinar del Alberche en Villa del Prado y las áreas próximas al embalse de San Juan. Doce municipios han sido evacuados y otros cuatro permanecen confinados, lo que afecta a más de 50.000 personas solo en esta región. El descenso de las temperaturas ha dado un respiro temporal, pero se espera que los termómetros vuelvan a superar los 38 grados a partir del martes, mientras la humedad relativa cae por debajo del 20% en las horas centrales del día.
En Ávila, el incendio de Burgohondo avanza lentamente hacia el sur, con especial preocupación por el Valle del Tiétar, donde se han intensificado los trabajos para proteger las localidades amenazadas. La Guardia Civil ha detenido a una persona e investiga a otra por el uso de maquinaria pesada en una zona restringida, lo que habría originado el fuego. El presidente de la Junta de Castilla y León ha anunciado que la comunidad se personará como acusación contra los responsables.
Toledo también ha sido incluida en la declaración de emergencia nacional, con 5.200 evacuados en 11 localidades, principalmente por el avance del fuego en Almorox. Para muchos afectados, esta es ya la cuarta noche fuera de casa. El Gobierno y los servicios de emergencia insisten en la importancia de mantener la vigilancia ante posibles rebrotes, ya que los incendios de sexta generación pueden alterar el clima local y generar fenómenos meteorológicos propios, como se ha observado en otras ocasiones. De hecho, el impacto de estos grandes incendios sobre el clima local ya fue analizado recientemente.
El operativo de extinción trabaja sin descanso para estabilizar los frentes y proteger las poblaciones. Los desalojados del camping de El Escorial y los residentes de la residencia de San Martín de Valdeiglesias podrán regresar en las próximas horas, mientras se organizan accesos puntuales para ganaderos que necesitan alimentar a sus animales. Las autoridades locales serán las encargadas de comunicar los horarios y condiciones de acceso a las zonas afectadas.
En el contexto de los incendios forestales en España, el verano de 2026 está marcando cifras récord tanto en superficie quemada como en número de personas desplazadas. Los incendios de sexta generación, capaces de crear su propio microclima, representan un desafío sin precedentes para los servicios de emergencia. La coordinación entre comunidades autónomas y el Gobierno central se ha intensificado, y la declaración de zonas gravemente afectadas permitirá agilizar la llegada de ayudas. La experiencia de los últimos años muestra que la recuperación de las áreas devastadas puede llevar años y requiere un esfuerzo conjunto de administraciones, vecinos y sectores productivos locales.