El comité federal del PSOE llega marcado por la condena a Ábalos y la dimisión de Enma López. El partido debate en un clima de división y presión judicial, mientras crecen las dudas sobre la legislatura y el calendario electoral.
El PSOE celebra este sábado su primer comité federal en un año, en un contexto de máxima tensión interna y judicial. La reciente condena a 24 años de cárcel para José Luis Ábalos y la renuncia de Enma López a la dirección federal han agudizado la crisis en la cúpula socialista. Pedro Sánchez se reúne con los líderes territoriales en Ferraz, mientras la presión de los socios y la soledad parlamentaria aumentan las especulaciones sobre un posible adelanto electoral.
La sesión, la más larga desde la convulsa cita de 2016, se desarrolla con un ambiente de incertidumbre. Solo Emiliano García-Page y Miriam Andrés han expresado críticas abiertamente tras siete horas de debate a puerta cerrada. Aunque en privado muchos dirigentes dan por agotada la legislatura, el partido mantiene oficialmente el calendario hasta las municipales y autonómicas de mayo de 2027.
El caso de Enma López ha añadido más ruido a la crisis. Su decisión de presentarse a las primarias para la candidatura al Ayuntamiento de Madrid en 2027, adelantada en EL PAÍS, provocó una reacción inmediata de Ferraz, que la acusó de falta de responsabilidad. Dirigentes territoriales ven en este episodio un síntoma de descontrol y anticipan más candidaturas independientes en todo el país.
El comité federal aprobará un nuevo calendario de primarias, con tres ventanas —julio, septiembre y noviembre— que las federaciones podrán adaptar según sus intereses. Sin embargo, el foco sigue puesto en los frentes judiciales. Sánchez insiste en que el partido actuó con contundencia ante los casos de Ábalos, Santos Cerdán y Leire Díez, aunque la decisión de querellarse contra Díez sigue pendiente. La dirección busca así enviar un mensaje político para frenar el daño reputacional.
La situación se complica tras las medidas cautelares contra Begoña Gómez, esposa del presidente, a la que el juez Juan Carlos Peinado retiró el pasaporte. Esta decisión alimentó la percepción en el PSOE de una ofensiva judicial desde la derecha. La indignación creció cuando, dos días después, se conoció la sentencia contra Ábalos. Además, el partido espera con inquietud las explicaciones de José Luis Rodríguez Zapatero sobre sus joyas valoradas en 1,3 millones de euros, mientras la Audiencia Nacional ofrece al Ministerio de Hacienda personarse en la investigación.
En paralelo, la militancia socialista ha mostrado su apoyo a Sánchez a través de una carta difundida en chats internos, donde denuncian una campaña de desgaste desde 2023 por parte de la derecha, utilizando vías judiciales, mediáticas y políticas para debilitar al Gobierno.
Otro punto de fricción es el sistema de financiación autonómica pactado con ERC. Asturias y Castilla-La Mancha, ambas gobernadas por socialistas, rechazan el modelo por considerar que favorece a las comunidades con mayor capacidad fiscal, mientras Cataluña, con Salvador Illa al frente, respalda la propuesta. García-Page ha criticado abiertamente el acuerdo, calificándolo de privilegio negociado con independentistas y cuestionando el principio de igualdad entre territorios.
El contexto actual del PSOE refleja una combinación de crisis judicial, fractura interna y presión política. El partido se enfrenta a un calendario electoral incierto y a la necesidad de recomponer su imagen ante la opinión pública. En España, los comités federales del PSOE suelen marcar el rumbo político del partido y anticipar posibles cambios en la estrategia nacional. La gestión de los casos judiciales y la respuesta a las divisiones internas serán claves para el futuro inmediato de la formación.