En 2001, una venta de solares en Vicálvaro disparó las alarmas en la Agencia Tributaria. Rolimpa Trading Corporation, controlada por Carlos Luis Iglesias y registrada en Panamá, cerró la operación por más de 46 millones de euros. Los terrenos, comprados en 1989 por poco más de 600.000 euros, generaron una plusvalía que nunca se declaró en España.
El Tribunal Supremo de España confirmó la sentencia el 16 de septiembre de 2026, rechazando el recurso de Carlos Iglesias y haciendo firme la condena impuesta por la Audiencia Provincial de Madrid.
El Tribunal Supremo ha dejado sin margen a la defensa. La condena de seis meses de prisión y la multa de 30 millones de euros quedan firmes. Los jueces consideran probado que Rolimpa debía tributar en España, ya que los activos estaban en territorio nacional. El fraude, cifrado en 19,6 millones, se atribuye directamente a la gestión de Iglesias. El dinero de la venta acabó en una cuenta panameña de otra sociedad donde Iglesias tenía firma autorizada. El uso de empresas interpuestas y estructuras fiduciarias sirvió para ocultar su identidad ante Hacienda.
Rolimpa Trading Corporation figura como responsable civil subsidiaria si Iglesias no paga. El argumento de la defensa sobre la falta de domicilio fiscal en España no convenció a los magistrados. La clave, según la sentencia, es la localización de los activos, no la sede formal de la empresa. El fallo, fechado el 16 de septiembre, rechaza el recurso y cierra la vía penal.
El caso ha resonado en medios, en paralelo a otros procesos judiciales de figuras públicas. La diferencia aquí es la escala económica y el perfil bajo que hasta ahora mantenía el hermano del cantante. La operación, que parecía rutinaria, terminó por destapar una estructura opaca y una evasión millonaria.
Además de la pena de prisión, la sentencia impone a Iglesias una multa de 9.812.327,58 euros y la obligación de devolver al Estado la totalidad del fraude, es decir, 19.624.655,16 euros. Durante cuatro años, tampoco podrá acceder a subvenciones públicas ni a beneficios fiscales.
La sentencia apunta a la vigencia de los paraísos fiscales como refugio para grandes patrimonios. El apellido Iglesias, hasta ahora asociado a éxito y discreción, queda vinculado a una de las condenas más contundentes por fraude fiscal en España. La resolución judicial marca un precedente en el control sobre fortunas familiares y estructuras offshore.
Según El Economista, si Iglesias no abona las cantidades impuestas, la responsabilidad subsidiaria recaerá sobre Rolimpa Trading Corporation.