En decoración, hay una diferencia clara entre quienes buscan una casa con personalidad y quienes se dejan llevar por la última moda. Mónica Garrido, referente en interiorismo, plantea una pregunta sencilla: ¿cómo lograr que un hogar conserve su encanto con el paso del tiempo?
Para Garrido, la respuesta no está en cambios rápidos ni en seguir cada temporada. Su consejo es invertir en materiales nobles y de calidad. Madera natural, mármol, piedra o lino no solo resisten las modas, sino que ganan carácter con los años. Las marcas y texturas suman autenticidad y hacen que el desgaste se vuelva parte de la belleza. No es casualidad que quienes eligen un buen suelo o una encimera resistente eviten reformas durante décadas.
Según los expertos en diseño, materiales como la madera, el mármol y el lino envejecen visualmente mejor y mantienen su vigencia durante más tiempo que los acabados sintéticos.
Pero la base cromática también importa. Garrido insiste en que los tonos neutros son el verdadero cimiento de una casa atemporal. Blancos cálidos, beis, arenas y grises suaves crean continuidad visual y permiten cambios sin romper la armonía. Esta paleta, lejos de ser monótona, se enriquece con texturas y volúmenes: una pared mineral, cortinas de lino, una alfombra de lana o una mesa de madera pueden convivir sin competir. Esta idea coincide con las recomendaciones del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana de España, que en sus guías de rehabilitación residencial destacan la importancia de elegir materiales duraderos y paletas neutras para asegurar la sostenibilidad y el valor a largo plazo de la vivienda.
El error más común, según Garrido, es dejarse llevar por las tendencias en elementos permanentes. Cocinas completas, suelos o muebles grandes pueden parecer actuales hoy, pero mañana se convierten en un recordatorio de una moda pasajera. La solución está en reservar las novedades para los detalles: cojines, lámparas, jarrones o mantas. Así, renovar el ambiente no exige grandes inversiones ni reformas. De hecho, los informes de tendencias para 2026 del sector inmobiliario español, recogidos por el servicio informativo de EFE, subrayan el regreso de los tonos cálidos, la madera natural y los acentos terrosos como claves para un interiorismo acogedor y atemporal.
Garrido no rechaza las tendencias. Al contrario, reconoce que aportan frescura y diversión, pero siempre en su justa medida. Los textiles y accesorios permiten probar colores de temporada o formas atrevidas sin comprometer la esencia del espacio. Si la moda pasa, basta con cambiar un par de piezas y la casa recupera su equilibrio.
Las recomendaciones internacionales de diseño señalan que la base neutra y los materiales naturales permiten actualizar el estilo de una vivienda solo cambiando textiles y accesorios, sin necesidad de reformas costosas.
La visión de Garrido conecta con una tendencia creciente en el diseño: buscar autenticidad frente al consumo rápido. Mientras algunos apuestan por renovar constantemente, otros prefieren conservar lo esencial y dejar que la casa evolucione de forma natural. En este sentido, la propuesta de la experta recuerda lo que se vivió tras el adiós a figuras icónicas, como se destacó recientemente en el entorno mediático, donde la autenticidad y la huella personal se valoran más que nunca.
En resumen, el secreto de una casa atemporal no es renunciar al presente, sino saber elegir qué merece quedarse y qué puede cambiarse sin dramas. Apostar por materiales honestos, una base neutra y detalles renovables es lo que separa un hogar con historia de uno que solo sigue la corriente.