Cuando la ropa sale de la lavadora con manchas o ese olor que nadie quiere, la frustración es inmediata. Muchas veces, el problema está en el filtro y las gomas, que acumulan residuos y terminan por estropear el resultado. Aquí es donde el oxígeno activo ha cambiado la rutina de limpieza y se ha ganado la confianza de quienes no quieren sorpresas al abrir el tambor.
La escena es común: termina el ciclo, suena el pitido, y al abrir la puerta, la ropa no huele bien. Ni el detergente más caro ni el suavizante más perfumado pueden compensar un filtro atascado o una goma con moho. Según las expertas, el oxígeno activo ayuda a desatascar y desinfectar sin recurrir a productos agresivos que dañan las partes delicadas de la lavadora.
Los fabricantes recomiendan limpiar la goma de la puerta tras cada lavado y prestar especial atención al filtro y al cajetín del detergente para evitar malos olores y averías.
El truco de las expertas
Marta (@new_nei) lo tiene claro: si la lavadora no limpia bien, suele ser por la goma o el filtro. Advierte que las toallitas atrapacolores son una de las causas más frecuentes de atascos. Cuando esto ocurre, recomienda aplicar un chorro de oxígeno activo y frotar con un estropajo. Así, la goma recupera su aspecto y se evita la humedad y los olores persistentes.
Pero la limpieza no termina ahí. Marta insiste en que el filtro y el cajetín del detergente también necesitan atención regular. Para el tambor, su truco es añadir unas cucharaditas de ácido cítrico y poner un ciclo corto. Esto ayuda a eliminar residuos, cal y olores que no se van con un lavado normal.
Filtro limpio, ropa limpia
Rocío Butrón (@rbr_decohome) coincide: un filtro sucio puede causar problemas de drenaje, ropa mal lavada y averías. Su método es sencillo: un cepillo y oxígeno activo para eliminar residuos y partículas que obstruyen el paso del agua. Usa el mismo producto para limpiar la goma y quitar el moho, evitando que los malos olores vuelvan tras el lavado.
Las instrucciones de fabricantes como Samsung y Gorenje subrayan que el uso de productos con oxígeno activo está recomendado solo en ciclos específicos de autolimpieza, y que el uso de lejía con cloro puede dañar las partes de goma de la lavadora.
Para el tambor, Rocío prefiere el bicarbonato: una taza dentro de la lavadora y dos en el cajetín, seguido de un ciclo a 60 grados. Según su experiencia, la lavadora queda como nueva y sin restos de suciedad.
La lavadora no se limpia sola
Lucía Lipperheide (@homes.styles) lo resume con una advertencia: en el filtro pueden acumularse restos de detergente, cal, moho, pelusas e incluso monedas olvidadas. Todo esto afecta al rendimiento y puede ser la causa de ese olor raro en la ropa. Su consejo es aplicar oxígeno activo, frotar con un cepillo y retirar los restos con una bayeta húmeda. Además, recomienda limpiar los filtros con jabón de platos y un estropajo para asegurar un buen drenaje y evitar averías.
La zona de los filtros, según Lucía, es la que más bacterias acumula. Descuidarla puede convertir la lavadora en un foco de problemas. Por eso insiste en que el filtro es el pulmón del electrodoméstico y que su limpieza es clave para un buen resultado.
Un truco sencillo que funciona
El oxígeno activo ha pasado de ser un secreto de expertas a convertirse en el aliado de quienes quieren prolongar la vida de su lavadora y evitar averías. Limpia, desinfecta y elimina olores sin dañar las gomas, y es la opción preferida frente a productos más agresivos. Este gesto sencillo puede marcar la diferencia entre una colada perfecta y una decepción tras cada lavado.
La limpieza regular de la lavadora y el uso de productos adecuados es algo que también recomiendan organismos oficiales. Por ejemplo, el portal de la OCU aconseja limpiar el filtro, la goma y el cajetín al menos cuatro veces al año para evitar averías y malos olores.