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El último vecino de una aldea fantasma en Jaén

Laura Castillo Español.News

Publicado por Laura Castillo

El último vecino de una aldea fantasma en Jaén Español.News © espanol.news
El último vecino de una aldea fantasma en Jaén © espanol.news

Paco, septuagenario y único habitante de una aldea de Santiago-Pontones, asume todas las tareas del lugar. Su vida refleja el impacto de la despoblación rural en Jaén y la soledad cotidiana en la España vaciada.

Paco, nacido y criado en una pequeña aldea de Santiago-Pontones, en la Sierra de Segura, lleva años siendo el único residente permanente entre catorce casas vacías. A sus cerca de 70 años, se encarga de vigilar el entorno, mantener las viviendas y resolver cualquier imprevisto, sin más compañía que el silencio de la montaña. Cuando RTVE grabó su historia en abril de 2022 para el programa Comando Actualidad, la imagen de Paco recorriendo las calles desiertas y ocupándose de cada detalle cotidiano se convirtió en símbolo de una realidad que afecta a cientos de pueblos en Andalucía.

La aldea, cuyo nombre no figura en los registros públicos, se sitúa a unos 1.200 metros de altitud. En otro tiempo, allí funcionaron una escuela, una tienda, una herrería y hasta una modista, según recuerda Paco. Hoy, el antiguo horno de leña yace cubierto de escombros y maleza, y las casas cerradas conservan la huella de familias que emigraron en busca de trabajo, sobre todo a Cataluña y la Comunidad Valenciana. El papel de Paco, resumido en la frase «alcalde, policía y personal de mantenimiento», no es oficial, pero describe la carga de responsabilidades que asume en soledad.

Supervivencia diaria

La vida cotidiana en la aldea exige una organización precisa. El supermercado más cercano está a 30 kilómetros, por lo que Paco realiza una gran compra mensual y almacena jamones, chorizos y productos congelados para afrontar los temporales. Parte de los alimentos proviene de la tierra o del trueque con habitantes de otras aldeas. El invierno puede traer temperaturas de hasta 20 grados bajo cero y semanas de aislamiento por la nieve. En situaciones extremas, como durante la borrasca Filomena, la incomunicación se convierte en el mayor desafío, como también relató Javier, otro vecino solitario de la zona, que depende de placas solares y un manantial para sobrevivir.

Despoblación acelerada

El caso de Paco ilustra una tendencia demográfica que no se detiene. Según el padrón de 2025, Santiago-Pontones ha perdido un 47,6% de su población desde 1996, pasando de 5.021 a 2.629 habitantes. Solo en la última década, el municipio perdió más de 700 vecinos. Con una extensión de 684 kilómetros cuadrados y casi un centenar de aldeas dispersas, la densidad apenas supera los 3,8 habitantes por kilómetro cuadrado. Esta dispersión dificulta el mantenimiento de infraestructuras y servicios básicos, y ha llevado a la Junta de Andalucía a incluir el municipio entre los más afectados por la despoblación en 2025.

Elegir la naturaleza

Paco no ve su vida como una renuncia, sino como una elección. Valora la tranquilidad, la seguridad y la libertad de dejar la puerta abierta. «He elegido vivir aquí porque amo la naturaleza, por eso me he quedado», afirma. Sin embargo, es consciente de que su modo de vida está amenazado: «Cuando termine yo, se acabó el pueblo». La despoblación no solo implica perder habitantes, sino también encarecer los servicios, reducir la ayuda inmediata y dejar el patrimonio sin relevo.

Contexto y futuro

La historia de Paco se suma a otras experiencias de soledad rural en España, como la de quienes han optado por transformar vehículos en viviendas autosuficientes, tal como muestra el caso de Juampy en la sierra de Madrid. En Santiago-Pontones, la Junta ha destinado 250.000 euros en 2026 para conservar carreteras y caminos municipales, buscando frenar el abandono. Iniciativas de ganaderos y proyectos de recuperación de pueblos intentan mantener viva la actividad rural, pero la continuidad depende de empleo, vivienda y conectividad real. Por ahora, la situación de Paco sigue siendo un reflejo de la España vaciada, aunque no hay datos públicos que confirmen si aún reside allí en 2026.

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