El veranillo de San Miguel ha llegado este año con una subida de temperaturas que rompe la norma de finales de septiembre. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) avisa: varias zonas del suroeste, Galicia y Cataluña pueden pasar de los 35 grados en los próximos días. Es raro ver estos valores a estas alturas del año. En Ourense, Galicia, se esperan máximas de hasta 36 °C. En Cataluña, sobre todo en las zonas bajas de Girona, los termómetros pueden llegar o superar los 34-35 °C, según los últimos avisos de Aemet y medios como ABC e Infobae.
La mayor parte del país tendrá cielos despejados o con pocas nubes. Las altas presiones mandan. Solo habrá algunos ratos de nubes bajas en Galicia, el área cantábrica, el alto Ebro, Baleares, el Mediterráneo sur y el oeste de Alborán. En Melilla y el Estrecho podría caer alguna llovizna puntual, pero lo normal será que el cielo se mantenga limpio. Este patrón se debe a un anticiclón fuerte que bloquea la llegada de frentes atlánticos y mantiene el ambiente seco y cálido.
El verano de 2026 ha sido el más caluroso en España desde 1869, acumulando 61 días de olas de calor, según datos oficiales de Aemet.
En Canarias, el norte de las islas montañosas tendrá intervalos nubosos. El resto del archipiélago verá cielos despejados. Puede aparecer calima en altura, sobre todo en zonas medias y altas, donde también subirán las temperaturas. Las autoridades han activado alertas por calor y polvo en suspensión en algunas áreas. Esto puede empeorar la calidad del aire y aumentar la sensación de bochorno.
Las máximas subirán sobre todo en el norte, nordeste y noroeste peninsular, y en los dos archipiélagos. En el resto del país, apenas habrá cambios. Las mínimas se mantendrán estables, aunque subirán un poco en la mitad norte y en Canarias, y bajarán en el sureste. En el litoral mediterráneo sur y el bajo Guadalquivir se esperan noches tropicales, con temperaturas que no bajarán de los 20 grados. Dormir será difícil por el calor nocturno.
El viento soplará con fuerza en algunos puntos. Habrá levante moderado en Alborán, con rachas muy fuertes en el Estrecho que irán perdiendo intensidad durante el día. En el Cantábrico predominará el viento del este. En Canarias, los litorales del sureste y Galicia, se esperan intervalos de viento del norte y nordeste, con alguna racha fuerte. En el resto del país, el viento será flojo, salvo en el Ampurdán y el norte de Baleares, donde la tramontana puede alcanzar fuerza moderada, y en el Ebro, donde el cierzo también se dejará notar. Según la Agencia Estatal de Meteorología, estas condiciones pueden aumentar la incomodidad y causar problemas locales, sobre todo en zonas costeras y de montaña.
El episodio de calor de septiembre ya ha sido calificado como anómalo, con registros extremos como los 45,7 °C alcanzados en El Granado y la activación, por primera vez en la historia, del nivel rojo de alerta de Aemet en este mes.
Podrán aparecer bancos de niebla por la mañana en el norte de Galicia, el área cantábrica, el alto Ebro y Baleares, y de forma aislada en el prelitoral mediterráneo. Pero lo normal es que desaparezcan rápido a medida que avance la mañana.
Este episodio de calor tardío, el veranillo de San Miguel, suele darse entre finales de septiembre y principios de octubre, aunque no siempre con la fuerza de este año. La persistencia de las altas presiones y la falta de frentes atlánticos explican la estabilidad y el calor. En otros años, este fenómeno ha sido un respiro para la agricultura y el turismo, pero también puede agravar la sequía en zonas ya castigadas por la falta de lluvias.
La previsión de temperaturas por encima de 35 grados en el suroeste, Galicia y Cataluña obliga a extremar precauciones, sobre todo en actividades al aire libre y para proteger a las personas más vulnerables. El tiempo actual deja claro que el calendario no siempre marca el final del calor en España. Los episodios de altas temperaturas pueden alargarse más allá del verano astronómico. El análisis de El País señala que estas anomalías térmicas, aunque se repiten, muestran la necesidad de adaptar rutinas y medidas de prevención ante un clima cada vez más imprevisible.