El Último de la Fila reúne a 56 mil personas en su primer gran concierto en Barcelona. En Barcelona, El Último de la Fila ofreció un concierto multitudinario bajo la lluvia. Al estadio asistieron 56 mil personas. Los músicos regresaron a los escenarios tras una larga pausa.
En el estadio Olímpico de Barcelona se celebró el primer gran concierto en muchos años del grupo El Último de la Fila. A pesar de la lluvia, asistieron unas 56 mil personas. Para muchos, fue la primera vez que veían en directo a la banda, que llevaba mucho tiempo alejada de los grandes escenarios.
Los miembros principales del grupo, Manolo y Quimi, salieron al escenario visiblemente satisfechos. En el pasado evitaban los grandes recintos, pero ahora volvieron a ocupar el centro de atención. El público, en su mayoría de mayor edad, apoyó a los músicos y la atmósfera del concierto combinó nostalgia y una energía vibrante. Manolo no ocultó sus emociones: no se resguardó de la lluvia, bromeó, usó una bata como capa e incluso rechazó la ayuda del personal para demostrar que la edad no influía en su actuación. Quimi, como es habitual, permaneció en un segundo plano, pero sus partes de guitarra fueron esenciales en el sonido del grupo.
La lluvia y el escenario
Desde los primeros acordes de Huesos hasta el final con El rey, la banda interpretó composiciones clave de su discografía que definieron el panorama musical de España en los años 80 y 90. El público reaccionó de distintas formas: algunos cantaban en voz baja, otros coreaban con discreción, y en momentos de euforia, como durante Sin llaves o El loco de la calle, el estadio se llenaba de fuertes vítores. En los temas tranquilos, como Mar antiguo, miles de móviles se encendieron en lugar de mecheros, y durante Disneylandia, Manolo hizo una breve pausa en un sofá, que después acabó cayendo del escenario.
Algunas canciones provocaron reacciones mixtas: «Querida Milagros» fue recibida con un coro, pero sin gritos, mientras que «La piedra redonda» generó una respuesta interna y un estribillo fuerte. Manolo, a veces con bastón, mostró una excelente forma vocal y no escatimó energía, y su expresividad escénica siguió siendo inconfundible. Quimi, con camisa informal y sonrisa, volvió a llenar la música del grupo con sus riffs característicos.
Momentos familiares y el equipo
Destacó especialmente Sara García, hija de Manolo, quien interpretó la parte de guitarra en la canción «Sara», inspirada en ella. También formaron parte de la banda el guitarrista Pedro Javier González, el guitarrista eléctrico Josep Lluís Pérez y el tecladista Juan Carlos García. La sección rítmica de Antonio Fidel y Àngel Celada aportó solidez al sonido. Los músicos se mostraron claramente felices de volver juntos al escenario.
La escenografía del concierto fue minimalista: en lugar de complejas luces, se emplearon detalles humorísticos, fotos de juventud y mensajes como «Vendo Opel Corsa» y «Catarsi col·lectiva». Esto ayudó a mantener la cercanía con el público a pesar de la magnitud del evento.
Final y reacciones
Al final sonaron «Como un burro amarrado en la puerta del baile» e «Insurrección», canciones que se han convertido en símbolos del grupo. Manolo y Quimi no olvidaron mencionar a colegas e inspiradores, además de enviar saludos a distintas profesiones y regiones. El concierto fue no solo un acontecimiento musical, sino también una ocasión para recuerdos colectivos.
Es curioso que en los últimos años Barcelona se haya convertido en un centro de grandes eventos musicales. Por ejemplo, recientemente Kiko Veneno también sorprendió al público con su actuación y una inusual exigencia de silencio, como se relató en el artículo sobre el concierto de Kiko Veneno.