Ex prisioneros exigen un memorial en el lugar de la comisaría de Via Laietana. Tres antiguos presos políticos visitaron la comisaría de Via Laietana, donde fueron torturados durante el franquismo. Reclaman que se establezca aquí un centro de memoria para que las nuevas generaciones conozcan los crímenes de la dictadura. Las autoridades estudian posibles cambios.
En Barcelona, los ex-presos políticos Carles Vallejo, Pepus Ferrándiz y Maribel Ferrándiz regresaron a la comisaría de Via Laietana, donde, décadas atrás, fueron torturados durante el régimen franquista. La visita tuvo lugar en el marco de una investigación de la fiscalía sobre memoria y derechos humanos, iniciada tras sus denuncias sobre torturas. Según Vallejo, el impacto emocional de volver a estos lugares es indescriptible. Ferrándiz subrayó que la decisión de regresar fue difícil, pero lo hizo en nombre de todos los que sufrieron tratos similares o aún peores.
Recuerdos de torturas
Durante la visita, se permitió a los exdetenidos entrar en el edificio, que aún funciona como comisaría, acompañados por una persona de su elección. La fiscal escuchó personalmente sus testimonios. Maribel Ferrándiz relató que estar entre esas paredes le causó sentimientos encontrados: por un lado, el lugar donde fueron retenidos y torturados, por otro — un paso importante hacia el reconocimiento de los crímenes del régimen. Vallejo, ahora miembro de la Asociación Catalana de Ex-presos Políticos del Franquismo, señaló que no pudo reconocer la celda donde estuvo. Según Pepus Ferrándiz, durante los 32 días de detención junto a su hermana estuvieron completamente aislados, sin saber la hora ni el día, esperando ser llamados a interrogatorios que tenían lugar en una sala que recordaba a una biblioteca. Allí intentaron obligarlos a dar nombres y direcciones de otros miembros de la resistencia.
Exigen que sea declarado memorial
Los ex prisioneros subrayaron que no pudieron acceder a la misma sala donde fueron torturados. La representante de las organizaciones memoriales, Pilar Rebaque, declaró que las numerosas remodelaciones ocultan las huellas de los crímenes. A pesar de que el edificio sigue siendo utilizado por la policía, Pepus Ferrándiz está convencido: este lugar siempre será un símbolo de tortura. Por eso exigen transformar la comisaría en un centro de memoria sobre la dictadura. Vallejo añadió que las condiciones actuales hacen que el edificio sea poco apto para el trabajo policial y que su papel histórico exige una nueva reflexión.
Memoria para las generaciones futuras
La organización de derechos humanos Irídia, que acompañó a los ex prisioneros, respaldó la iniciativa de crear un espacio memorial. Según los participantes, es crucial que la juventud conozca los crímenes del régimen y comprenda hacia dónde puede llevar el retorno de la dictadura. Maribel Ferrándiz informó que la fiscalía ha mostrado disposición a considerar el cambio de uso del edificio; sin embargo, las organizaciones memoriales no aceptan solo una solución formal como una placa conmemorativa. Según Pepus Ferrándiz, es necesario reconocer oficialmente que en estas paredes se cometieron torturas y dejar registrados en la historia los nombres de los responsables.
La cuestión de la preservación de la memoria histórica y el reconocimiento de los crímenes del pasado es cada vez más relevante en Cataluña. Recientemente, las autoridades regionales han tomado medidas para apoyar a las familias que esperan asistencia social y anularon las deudas tras el fallecimiento de los beneficiarios; más detalles sobre esto se pueden encontrar en el material sobre los nuevos pagos para personas dependientes.