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En Cádiz y Canarias, la morena dejó de ser un pescado de pobres

Ricardo Rubio Español.News

Publicado por Ricardo Rubio

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En Cádiz y Canarias, la morena dejó de ser un pescado de pobres

Morena de Barbate: cómo un barato manjar 'serpiente' llegó al menú de los mejores restaurantes. En Andalucía y en las Islas Canarias, la morena durante mucho tiempo fue considerada un pescado para freír y para mesas sencillas. Ahora, su textura y sabor inusuales han llamado la atención de los chefs y han cambiado la percepción sobre este producto.

En Barbate y otros municipios costeros de Andalucía, la morena —un pez de aspecto serpentino y reputación agresiva— se ha convertido inesperadamente en el centro de la atención gastronómica. Hasta hace poco, se consideraba un producto de pobres: la morena se freía en bares humildes y cocinas caseras, y en los mercados de pescado su precio era insignificante. Ahora, esta especie aparece cada vez con más frecuencia en las cartas de restaurantes prestigiosos, donde sus peculiares características se aprovechan para crear platos innovadores.

La morena, que recuerda a una mezcla de serpiente y anguila, durante mucho tiempo alejaba a los compradores por su aspecto y la abundancia de espinas finas. Los pescadores locales advierten que capturar este pez puede ser peligroso: incluso muerto, puede causar heridas debido a sus dientes afilados. A pesar de ello, en Cádiz y Canarias la morena tradicionalmente se fríe tras un adobo especiado de vinagre, pimentón y ajo. En Barbate prácticamente no existe bar de pescado donde no se ofrezca este producto, aunque muchos turistas al principio se muestran recelosos.

La situación cambió cuando los chefs descubrieron el potencial culinario de la morena. Su textura gelatinosa y sabor intenso han ganado protagonismo en la cocina contemporánea. En el restaurante Brasal de Cádiz, por ejemplo, utilizan la morena para preparar canelones y unos «callos» especiales, donde la gelatina de la piel del pez aporta una salsa espesa y sabrosa. En El Faro y otros establecimientos de la zona se sirve no solo frita, sino también en guisos elaborados, mientras que en Aponiente el chef ha convertido su piel en un crujiente manjar similar a los torreznos.

La reinterpretación de la morena como un producto valioso ha provocado un aumento en la demanda y en los precios: si antes el kilo costaba unos dos euros, ahora el precio alcanza los siete. Los pescadores señalan que ahora la morena no solo la compran amas de casa mayores, sino también restaurantes que buscan ingredientes locales inusuales. Sin embargo, trabajar con este producto requiere experiencia: debido a la gran cantidad de espinas y a su textura particular, es difícil cocinar el pescado entero, y los métodos tradicionales de preparación a menudo provocaban la pérdida de parte de la carne.

La morena (Muraena helena) habita en zonas rocosas del Mar Mediterráneo y del Atlántico oriental, prefiere la actividad nocturna y defiende su territorio. En la cocina se valora por su alto contenido de colágeno, que aporta una textura especialmente densa y suave a los platos. En los últimos años, el interés por especies locales y antes subestimadas de pescado crece en toda España, lo que permite conservar tradiciones y apoyar a los pescadores. Según RUSSPAIN, estos cambios en la gastronomía contribuyen al desarrollo de los mercados locales y amplían la visión sobre las posibilidades de la cocina española.

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