Las autoridades catalanas advirtieron sobre el riesgo de desaceleración del crecimiento económico por la guerra en Irán. Las autoridades de Cataluña prevén un aumento del PIB del 2,3% en 2026. Sin embargo, el conflicto persistente en Irán podría reducir esta cifra en cuatro décimas. La principal amenaza es un posible repunte de los precios energéticos.
En Cataluña se han revisado oficialmente las previsiones económicas para los próximos años debido a la persistente tensión en Oriente Medio. Según los datos del gobierno autonómico, si el conflicto en Irán se prolonga y provoca un aumento de los precios de la energía, el crecimiento del PIB regional podría reducirse en cuatro décimas de punto. Este escenario ya está contemplado en los cálculos alternativos publicados en la reciente revisión macroeconómica del gobierno catalán.
Según el escenario base, en 2026 la economía catalana debería crecer un 2,3%. Esto es superior a las previsiones del año pasado, pero inferior a lo estimado para 2025. Sin embargo, las autoridades advierten claramente: si continúan las interrupciones en el suministro energético, el crecimiento podría ralentizarse hasta el 1,9%. En 2027 es posible una bajada al 1,8% o incluso menos si la situación empeora. El informe señala que el escenario negativo contempla no solo precios energéticos más elevados, sino también un debilitamiento de los mercados de exportación.
Riesgos para la economía
Las autoridades catalanas subrayan que el principal riesgo para la economía está vinculado con la guerra en curso en Irán y su impacto en el mercado energético. En caso de una escalada del conflicto y un nuevo aumento de los precios de la energía, la región podría afrontar dificultades adicionales. En concreto, en el escenario “severo” que contempla el gobierno, el crecimiento podría reducirse en cuatro décimas ya en 2026 y en cinco décimas en 2027. Este supuesto implica un conflicto más prolongado y agudo, así como un debilitamiento de la demanda de exportaciones catalanas.
Las autoridades españolas en general comparten evaluaciones similares: para el país en su conjunto, la posible repercusión de la crisis energética también se estima en cuatro décimas de punto porcentual. El gobierno central y Cataluña han sincronizado sus enfoques para el análisis de riesgos, señalando que la evolución futura de la situación depende de factores externos y de decisiones a nivel internacional.
Factores para la revisión de las previsiones
En el informe macroeconómico se subraya que la revisión al alza respecto a las estimaciones de octubre no se debe a una mejora de las perspectivas, sino a la inercia de los sólidos resultados de la segunda mitad de 2025. Las autoridades destacan: la dinámica positiva del año actual se explica en gran medida por el efecto de arrastre, y no por una mejora del entorno exterior. Tras febrero de 2026, cuando se agudizaron los riesgos internacionales, las expectativas de crecimiento futuro se ajustaron a la baja.
El informe también indica que las posibles consecuencias negativas pueden mitigarse parcialmente mediante medidas fiscales a diferentes niveles de gobierno. Sin embargo, el escenario principal sigue basándose en que el conflicto no provocará interrupciones prolongadas en el suministro energético.
Contexto y comparación
La situación en Cataluña refleja la tendencia general del país: a pesar de algunas señales positivas, las perspectivas económicas siguen bajo la presión de factores externos. Desafíos similares ya han afectado a otras regiones de España, donde, a pesar del crecimiento económico, persisten problemas estructurales. Por ejemplo, en Andalucía, como informaba anteriormente russpain.com, se registra una creación récord de empleo, pero el nivel de pobreza sigue siendo elevado. Puede encontrar más información sobre este tema en el artículo sobre las contradicciones entre el crecimiento económico y los ingresos de la población en Andalucía.