Eva Martín no necesitó un final trágico para dejar huella en La Promesa. Su marquesa, Cruz Esquerdo, fue detenida y encarcelada, pero nunca desapareció del recuerdo de los fans. Tras 553 episodios y dos años y medio de rodaje, la actriz decidió cerrar esa etapa. Quería cambiar de registro y buscar nuevos retos, una decisión que sigue dando que hablar en el sector.
El reencuentro con Eva Martín fue en el desfile de Adolfo Domínguez durante la Madrid Fashion Week 2026. Allí, la actriz apareció con la naturalidad y seguridad que la caracterizan. Habló sobre su relación con la moda: le fascina como forma de expresión, aunque prefiere dejar el diseño a quienes saben. Su presencia no pasó desapercibida y recordó que la moda y la televisión siguen cruzando caminos en la vida de quienes más se ven en pantalla.
"El personaje de Cruz Ezquerdo, interpretado por Eva Martín, sigue figurando en los listados oficiales de La Promesa y su regreso no está descartado por la producción."
Programación TV España
La salida de La Promesa no fue un adiós definitivo. Martín reconoce que echa de menos al equipo, al que considera una familia, pero insiste en que los actores necesitan reinventarse y probar otros papeles. Su personaje no murió, solo quedó en pausa, así que un regreso sigue siendo posible si el guion lo pide. "Nunca se sabe", comenta, consciente de que la marquesa sigue viva en la memoria colectiva.
El salto de la cárcel ficticia a la comisaría fue inmediato: en Ágatha y Lola, Eva Martín se convierte en inspectora de policía, un papel muy distinto al de la marquesa. Disfruta de ese contraste y dice que cada personaje le exige un trabajo diferente y le permite mostrar otras facetas. Los papeles de época le atraen, pero los actuales le dan la oportunidad de aportar más de sí misma y conectar con el presente.
Martín nunca planeó su carrera con mapas cerrados. Aunque estudió Filología inglesa y llegó a dar clases, el teatro y la interpretación se impusieron por vocación y por instinto. Reconoce que tuvo la suerte de no tener que buscar trabajos fuera de su pasión, aunque la docencia fue una breve etapa. Ahora, con 52 años, dice que su secreto es sencillo: descanso, hidratación y disfrutar de lo que la vida le ofrece, sin excesos ni obsesiones.
"En septiembre de 2026, las principales cadenas españolas siguen promocionando nuevos episodios de La Promesa con Eva Martín en los materiales oficiales, lo que refleja el interés sostenido del público y la vigencia del personaje en la cultura televisiva."
RTVE, Televisión pública de España
La edad sigue siendo un tema delicado en la industria. Martín no esconde que los papeles para mujeres mayores de 40 años siguen siendo escasos y, en muchos casos, secundarios respecto a los protagonistas masculinos. Aunque percibe un cambio lento, insiste en que la visibilidad femenina en la ficción solo avanzará con más directoras, guionistas y productoras al mando. Admite que elegir papeles sigue siendo un lujo para pocas y que la mayoría de sus compañeras no pueden permitirse rechazar trabajos.
Sobre su vida personal, Eva Martín es clara: prefiere que el foco esté en su trabajo y no en su intimidad. La fama, dice, es una alegría compartida en la familia, pero nunca ha supuesto una locura ni ha cambiado su día a día. Agradece el reconocimiento, pero evita alimentar la curiosidad sobre su entorno más cercano.
El fenómeno de La Promesa, primera serie diaria española en ganar un Emmy Internacional, sigue resonando en la televisión nacional. El personaje de la marquesa Cruz Esquerdo permanece en la memoria, y la huella de Eva Martín se nota tanto en pantalla como en los eventos culturales más destacados. En la misma semana, otros nombres del entretenimiento también han ocupado titulares, como ocurrió en el reciente encuentro en Sol que reunió a rostros conocidos.
La trayectoria de Eva Martín muestra a una actriz que no teme a los cambios ni a los desafíos. Su honestidad al hablar de los límites de la profesión y su apuesta por la autenticidad la mantienen como una figura respetada y admirada. En un sector donde la visibilidad femenina aún se negocia a pulso, Martín demuestra que el peso de un personaje no se mide solo en capítulos, sino en la capacidad de dejar huella y reinventarse sin perder la esencia.