Un cabo del Ejército de Tierra perdió la vida en un ejercicio paracaidista nocturno en Huesca. El militar, con experiencia en misiones internacionales y nacionales, había sido reconocido por su labor durante la pandemia.
Un cabo del Ejército de Tierra falleció durante un salto paracaidista nocturno en el marco del ejercicio ‘Tormenta Alada 26’, realizado en la provincia de Huesca. El incidente, confirmado este lunes por el propio Ejército, tuvo lugar mientras se desarrollaban maniobras militares en la zona, en las que participaban unidades especializadas en operaciones aerotransportadas.
El militar, Edgar Mallo Baena, formaba parte del Batallón de Zapadores de la Brigada ‘Almogávares’ VI de Paracaidistas y había ingresado en las Fuerzas Armadas en 2018. Durante su carrera, participó en misiones tanto en territorio nacional como en Irak, acumulando experiencia en escenarios de alta exigencia y riesgo.
Entre los reconocimientos recibidos, destaca la Cruz al Mérito Militar con Distintivo Blanco, otorgada por su implicación en la Operación Balmis, desplegada durante la pandemia de covid-19, así como por su intervención en las operaciones de emergencia tras la dana que afectó a varias localidades de la Comunidad Valenciana en 2024.
El Ejército de Tierra expresó su pesar por la pérdida del cabo y trasladó su apoyo a familiares y compañeros, subrayando la dedicación y entrega del militar fallecido. La noticia ha generado consternación en el entorno militar, especialmente entre quienes compartieron servicio con él en misiones recientes.
Los ejercicios paracaidistas nocturnos, como el desarrollado en Huesca, forman parte de la preparación habitual de las brigadas de élite del Ejército español. Estas maniobras buscan mantener la capacidad operativa en condiciones extremas y requieren un alto nivel de formación y disciplina. Según datos del Ministerio de Defensa, España cuenta con varias unidades especializadas en operaciones aerotransportadas, siendo la Brigada ‘Almogávares’ VI una de las más reconocidas por su historial y participación en misiones internacionales. La seguridad en este tipo de ejercicios es una prioridad, aunque los riesgos inherentes a la actividad nunca pueden eliminarse por completo.