El incendio forestal declarado en Tuéjar ha puesto en alerta a los servicios de emergencia de la Comunidad Valenciana. Las llamas, que según fuentes del operativo llegan a alcanzar los 20 metros de altura, han obligado a cortar la carretera CV-390 en ambos sentidos y han hecho necesario movilizar recursos adicionales para intentar frenar el avance del fuego.
La Generalitat Valenciana ha activado la situación 2 del Plan Especial de Incendios Forestales (PEIF), lo que permite pedir la intervención de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y sumar más medios. El despliegue incluye 14 medios aéreos (ocho de la Generalitat, dos del Gobierno central y cuatro helicópteros de los Bomberos Forestales), además de 17 unidades terrestres, seis brigadas forestales y dotaciones del Consorcio Provincial de Bomberos de València.
"El foco del incendio se originó en un barranco de difícil acceso alrededor de las 16:00, lo que complicó las primeras labores de extinción."
RTVE
El fuego comenzó cerca de la residencia de ancianos de Tuéjar y, empujado por el viento, se ha desplazado hacia la zona de montaña y el paraje de La Tartalona, un enclave con pinos maduros y alto valor ecológico. La Reserva de la Biosfera del Alto Turia, que ya sufrió un grave incendio en 2018, vuelve a estar en riesgo. Los municipios de Aras de los Olmos, Benagéber, Casas Bajas, Chelva, Titaguas, Tuéjar y Santa Cruz de Moya se encuentran en el área afectada.
El operativo terrestre se ha reforzado con siete nuevas unidades y siete autobombas llegadas desde Valencia y Castellón. Voluntarios de Chelva y Titaguas colaboran en las tareas de extinción, mientras la Guardia Civil controla la zona para garantizar la seguridad y facilitar el acceso de los equipos de emergencia. Según la Agencia EFE, a última hora de la tarde el incendio había afectado ya a unas 690 hectáreas, con un perímetro de 17 kilómetros. En las labores participan cerca de 200 efectivos y 40 medios terrestres.
El viento y las altas temperaturas han dificultado la contención del incendio, que sigue activo y sin control. El satélite Meteosat ha detectado varios puntos calientes en el perímetro, lo que confirma la intensidad y la rápida evolución del fuego. Se han realizado evacuaciones preventivas en una zona de acampada, unas 20 viviendas y varias granjas para proteger a la población ante el avance de las llamas.
"El incendio se desarrolla en la comarca de Los Serranos, junto a áreas de alto valor natural como la Reserva de la Biosfera del Alto Turia y el paraje de La Tartalona, lo que incrementa la preocupación por el impacto ambiental y la protección de la biodiversidad."
El Periódico Mediterráneo, Medio de comunicación
Los alcaldes de la zona no descartan que el incendio haya sido provocado, aunque la investigación sigue abierta. El corte de la carretera hacia Benagéber y el cambio de dirección de las llamas hacia Titaguas han obligado a adaptar el dispositivo sobre la marcha, priorizando la protección de zonas habitadas y espacios naturales de especial valor. Según RTVE, dos bomberos resultaron heridos leves durante las labores de extinción: uno por quemaduras y otro tras el vuelco de una autobomba. Ambos fueron trasladados a los hospitales La Fe y Llíria.
La magnitud del despliegue y la gravedad de la situación muestran el riesgo extremo que suponen las condiciones meteorológicas actuales para los montes valencianos. La combinación de calor, viento y vegetación seca convierte cualquier chispa en una amenaza inmediata para el entorno y la seguridad de los municipios rurales. La experiencia de 2018 en la Reserva del Alto Turia recuerda que la prevención y la respuesta rápida son esenciales, pero también que la presión sobre los recursos forestales y la falta de lluvias agravan cada año el peligro de grandes incendios. La gestión de estos episodios exige coordinación, inversión y vigilancia constante, sobre todo en zonas de alto valor ambiental y con población dispersa.