Más de 200 bomberos y 30 medios aéreos combaten incendios en Estepona y Los Gallardos. La Junta de Andalucía ordena desalojos y se interrumpe el AVE en Córdoba. El viento y el calor complican la extinción.
La tarde del jueves dejó a Andalucía en alerta por dos grandes incendios forestales que obligaron a evacuar viviendas y cortar vías clave en Málaga y Almería. Más de 200 bomberos y una treintena de medios aéreos se desplegaron en Estepona y Los Gallardos, donde el fuego avanzó con rapidez y puso en riesgo zonas residenciales. La Junta de Andalucía activó desalojos preventivos en la urbanización Parque Botánico Country Club, en la Costa del Sol, y en varias áreas de Pinar de Bédar, tras registrarse un herido por quemaduras que fue trasladado al hospital.
En Estepona, el incendio se declaró poco antes de las cinco de la tarde en un paraje boscoso a las afueras del municipio. El humo se extendió por buena parte del litoral malagueño y las llamas avanzaron hacia Benahavís, lo que llevó a cortar la autopista AP-7 entre los kilómetros 1.054 y 1.070 en sentido Cádiz. El operativo incluyó más de un centenar de profesionales, ocho grupos de bomberos forestales y un despliegue aéreo con trece medios, entre ellos un avión anfibio pesado del Ministerio para la Transición Ecológica. La administración andaluza instaló un puesto de mando avanzado en el Llano de la Ermita y habilitó el polideportivo municipal para los evacuados.
En Los Gallardos, Almería, el fuego se originó tras la caída de un cable cerca de la carretera N-340, según avisos al 112. Las llamas se propagaron rápidamente por una zona forestal próxima a Vera y Mojácar, lo que obligó a desalojar preventivamente a medio centenar de residentes de Almocáizar, Fuente del Albarico, Los Pinos, La Serena y viviendas del Pinar de Bédar. La autovía A-7 fue cortada entre los kilómetros 709 y 714 en sentido Barcelona para facilitar el trabajo de los equipos de emergencia. Más de cien bomberos forestales, apoyados por tres autobombas, ocho aviones, ocho helicópteros y una Unidad Médica, lucharon para proteger las viviendas, mientras el viento alcanzaba rachas de hasta 50 km/h.
La situación se complicó también en Córdoba, donde un incendio en la cuneta de la antigua Nacional IV obligó a suspender la circulación ferroviaria de alta velocidad entre Madrid y Andalucía durante dos horas. El tráfico se restableció cerca de las nueve de la noche, según Renfe, y los trenes detenidos reanudaron su marcha de forma progresiva. La carretera afectada también fue reabierta tras la extinción del fuego.
Las autoridades insisten en la importancia de seguir las indicaciones de los operativos de emergencia y evitar acercarse a las zonas afectadas para no poner en riesgo la seguridad. La Agencia de Emergencias de Andalucía (EMA) ha pedido extremar la precaución ante la evolución de los incendios y las condiciones meteorológicas adversas. El despliegue de recursos y la coordinación entre administraciones han sido clave para contener el avance de las llamas y minimizar daños personales y materiales.
El impacto de los incendios forestales en España ha sido especialmente relevante en los últimos años, con episodios que han obligado a activar planes de emergencia y a tomar medidas excepcionales en varias comunidades. En Aragón, por ejemplo, la rápida propagación del fuego en Castillonroy llevó a la declaración de alerta y confinamiento en Albelda, como se detalla en este análisis sobre la gestión de grandes incendios en el país. La experiencia acumulada en estos incidentes ha reforzado la preparación de los servicios de extinción y la importancia de la colaboración ciudadana en situaciones de emergencia.
En el contexto nacional, los incendios forestales representan uno de los principales retos para la protección civil, especialmente durante los meses de calor y viento intenso. La coordinación entre INFOCA, los ayuntamientos y los cuerpos de seguridad resulta fundamental para la evacuación segura de los vecinos y la protección de infraestructuras críticas como carreteras y líneas ferroviarias. La prevención y la rápida respuesta siguen siendo las herramientas más eficaces para reducir el impacto de estos episodios en la vida cotidiana y en el entorno natural de las regiones afectadas.